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domingo, 4 de noviembre de 2012

Francisco Hurtado Izquierdo (mecenas y artistas)

Aunque resulta muy complicado hablar de este gran artista barroco andaluz en apenas unas líneas, voy a intentarlo, con el deseo de despertar la curiosidad y fomentar saber más y más de él.

Francisco Hurtado Izquierdo (1669-1725) nació en Lucena y se formó como retablista y arquitecto en Córdoba gracias al mecenazgo del obispo don Pedro de Salazar y Góngora, que le nombró maestro mayor de la mezquita-catedral, donde levantó la original sacristía de planta octogonal, conocida como “capilla del cardenal Salazar” al convertirse en el panteón del comitente.

En 1704 se trasladó a Granada, dado el auge constructivo que experimentaba la ciudad en ese periodo, nombrado también maestro mayor de su catedral y bajo la protección del arzobispo don Martín de Ascargorta.

Su último lugar de residencia, y donde muere, fue Priego, ciudad a la que se trasladó en 1713 tras ser nombrado administrador de las alcabalas, propios y arbitrios de esa ciudad gracias a la intermediación de los cartujos, una labor que compaginó con los encargos artísticos.

La característica más importante de su arquitectura, plasmada fundamentalmente en los denominados sagrarios, es el logro de espectaculares ambientes ilusorios y de vibrante efecto visual conseguidos mediante una perfecta combinación de las formas y del espacio que las contiene, mezcla de elementos decorativos y constructivos, con imaginativas trazas y dominio absoluto en la composición de mármoles embutidos de distintos colores en muros y solería, tallas policromadas, pintura mural, yeserías que tapizan todo el espacio y la descomposición de la luz natural mediante la incorporación de los transparentes, una labor en la que colaboraba con otros grandes artistas del momento, como el erudito pintor cordobés Antonio Palomino, su paisano, o el escultor Pedro Duque Cornejo.

Esta maestría arquitectónica y decorativa se manifestó, fundamentalmente, en sus obras en la de la catedral de Granada y de las cartujas de Granada y de El Paular, donde destacan sus ya mencionados sagrarios.

01Mampara de separación de los dos ámbitos que componen el sagrario de El Paular

02Transparente del sagrario de El Paular

03Detalle de lo que podríamos denominar “nave” del sagrario de El Paular, donde se observa cómo la profusión decorativa camufla por completo la estructura arquitectónica, confundiendo elementos sustentados y sustentantes en solución de continuidad

La traza del de El Paular fue dada 1718 y muestra unos efectos de movilidad, cromatismo y juego de luces que quizá queden aún más patentes ante la austeridad de la iglesia en la que se ubica, todo ello al servicio de un complejo ciclo alegórico que buscaba ensalzar el modo de vida cartujano y la Eucaristía. A la muerte del maestro, la obra quedó culminada en 1728 por Teodosio Sánchez de Rueda, su mejor discípulo.