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lunes, 30 de noviembre de 2015

La Villa Ambra en Poggio a Caiano

Las conocidas como “Villas Mediceas” son un conjunto de propiedades alrededor de Florencia construidas a lo largo de los tres siglos en los que los Medici gobernaron, emblemas de su prestigio y signos de la política desarrollada por sus príncipes al mostrar la extensión del dominio del territorio y controlar las vías comerciales de la ciudad y los recursos de la zona, sobre todo mármol y plata, convertidas en símbolos de propaganda política y que fueron emuladas por el resto de cortes italianas y europeas.

Villa Ambra en Poggio a Caiano

La labor fue iniciada por Cosimo di Giovanni de’ Medici “il Vecchio”, pater patriae, y continuada por sus descendientes, y el resultado fue fruto de un proceso que no tuvo un planteamiento homogéneo general desde el punto de vista formal pero sí una intencionalidad clara desde el principio.

Retrato de Cosme el Viejo realizado por Pontormo unos cincuenta
años después de su muerte. Galleria degli
Uffizi en Florencia (1)

Unas surgieron a partir de antiguas posesiones medievales adaptadas a las nuevas necesidades, otras partieron de haciendas agrícolas transformadas y otras se erigieron ex novo. De entre todas ellas, la Villa Ambra en Poggio a Caiano, fue la que más se ajustó al modelo de villa suburbana planteada por los teóricos.

La idea partió de Lorenzo di Piero de’ Medici “il Magnifico”, nieto de Cosme el Viejo, que hacia 1474 empezó a adquirir una serie de terrenos en el monte Albano, a orillas del río Ombrone, entre Florencia y Pistoia, que culminaron en la compra de una granja a la familia Rucellai cuyo edificio se derribó por completo porque lo que interesó fue el emplazamiento, levantándose uno nuevo que supuso la definición tipológica de villa del Quattrocento, que tomó el nombre del poema “Ambra” escrito por el propio Lorenzo, que narra cómo el dios y río Ombrone, enamorado de la ninfa Ambra, que no le corresponde porque está prendada del pastor Lauro, la convierte en roca, el lugar en el que a partir de 1485 empezó a edificarse la villa.

Giuliano da Sangallo fue el arquitecto encargado de plasmar el esquema de villa suburbana, de recreo, concebida para el ocio, a partir de una  perfecta conjunción de la tradición de las casas de campo toscanas y la recuperación, aunque no literal, de las villas romanas, quizá con una referencia directa a la Villa Settefinestre, a las afueras de la antigua ciudad romana de Cosa, fechada en el siglo I aC. y que presentaba el significativo criptopórtico que Sangallo aplica a la construcción medicea.

Lorenzo el Magnífico rodeado de artistas mientras Miguel Ángel le muestra la cabeza esculpida de un
fauno en un fresco de Ottavio Vannini en el Palazzo Pitti. A la izquierda está retratado
Giuliano da Sangallo con el dibujo de la fachada de Villa Ambra (2)

Detalle de Sangallo con el dibujo (2)

Reconstrucción de la villa romana Settefinestre (3)

Su formación arqueologicista, adquirida en sus estudios de las ruinas de Roma, y su conocimiento de Cicerón o Plinio y de las teorías de sus contemporáneos, hicieron posible que su propuesta en Poggio a Caiano se convirtiera en modelo de villa del siglo XVI al materializar las teorías de Leo Battista Alberti y su idea de villa campestre del humanismo como locus amoenus plasmada en su tratado De re ædificatoria, a su vez basado en Vitrubio, un palacete inmerso en el paisaje que rodeaba Florencia como alternativa a la fatiga política y la oficialidad de la vida en la ciudad, consecución de la vida contemplativa, refugio, aislamiento… con grandes extensiones de caza, actividad reservada a los príncipes como forma de cultivar su interior, un lugar de encuentro y debate de los principales eruditos, filósofos, literatos y artistas, aunque un retiro temporal, sin dejar de pensar en las cuestiones de gobierno y sin olvidar que también debía cumplir con la condición de factoría agrícola, mantenida por lo menos durante el siglo XV.


GIUSTO UTENS. Villa Ambra en Poggio a Caiano. Uno de los lunetos de los diecisiete pintados (se conservan
catorce) por el artista para el Granduca Ferdinando I de' Medici en los que se recogían todas sus
posesiones alrededor de Florencia. En la actualidad están en Villa Petraia (4)

Vista aérea de la villa (5)

Como parte del plan preconcebido, Sangallo también planificó un edificio que se conoce como “Cascine”, alejado de la vivienda de los señores, una gran construcción cuadrada con patio central con un estanque central para cría de peces y torres en las esquinas, en relación con las actividades agropecuarias desarrolladas en la inmensa finca y parte de una importante política de inversión en la que la familia Medici decidió extender sus negocios desde la banca y el comercio a la posesión de bienes inmuebles rentables, de ahí que esta explotación se convirtiera en un centro ganadero y agrícola donde se cultivaban huertos y frutales, se elaboraba queso, se criaban abejas y gusanos de seda y hasta se introdujo el cultivo experimental de arroz por primera vez en la Toscana.

Lorenzo el Magnífico murió en 1492, cuando la obra todavía no estaba terminada. En 1495 el exilio de los Medici de Florencia provocó su paralización hasta la vuelta en 1513, cuando Giovanni Medici, futuro León X, decide reanudarlas todavía bajo la dirección de Sangallo, que está al frente hasta su muerte en 1516. Sucedido por Cosimo Feltrini y del Franciabigio, las obras continuaron de acuerdo a las trazas de Sangallo, quizá siguiendo un modelo en madera.

Retrato de Leone X con sus sobrinos, los cardenales Giulio de' Medici (futuro Clemente VII) y Luigi de'
Rossi realizado por Rafael en 1518 conservado en la Galeria degli Uffizi de Florencia (6)

A esta época también corresponde la decoración pictórica de la sala principal de la mano de Pontormo, Andrea del Sarto y del mismo Franciabigio, terminada cincuenta años después por Alessanadro Allori con una modificación del proyecto original para proporcionar mayor monumentalidad gracias a la arquitectura pintada.

La villa fue escenario de recibimientos de los futuros cónyuges de los miembros de la familia, como el de Leonor de Toledo, hija de Pedro de Toledo, Virrey de Nápoles, para su casamiento con Cosimo I de’ Medici en 1539, y el lugar de estancia y parada de los personajes más significativos de la época antes de hacer sus entradas triunfales en Florencia, acontecimientos que servían para reflejar el inmenso poder de los Medici. Lo habitual es que la llegada se realizara en la tarde-noche, justificando así la pernocta en la villa, y que se prolongara varios días en los que se celebraban cenas, bailes, luminarias… hasta la entrada por la mañana a Florencia en medio de fastuosas celebraciones.

Entrada en Villa Ambra de Eleonora de Toledo antes de sus esponsales
con Cosimo I. Detalle de la decoración de la Sala di Cosimo I
en el Palazzo Vecchio de Florencia realizada por
Giovanni Stardano (7)

También se celebraron en Poggio a Caiano grandes bodas, como la de Alessandro de' Medici y Margarita de Austria en 1536 o la de Francesco I y su amante desde la juventud, Bianca Cappello, que también murieron en la villa en extrañas circunstancias.

El teatro de la planta baja fue construido en la segunda mitad del siglo XVII por orden de Margarita Luisa de Orleans, esposa de Cosme III, durante el tiempo que estuvo recluida en Poggio a Caiano por sus malas relaciones con su propio esposo y con su suegra, la gran duquesa Vittoria della Rovere.

Retrato anónimo de pintor florentino de Margarita Luisa de Orleans
en la Gallería Palatina del Palazzo Pitti de Florencia (8)

El príncipe Ferdinando, hijo de Cosimo III, gran amante de las artes, convirtió Poggio en su residencia favorita, centro cultural muy activo en la época y donde reunió una rica colección de ciento setenta y cuatro cuadros de grandes artistas como Durero, Leonardo da Vinci, Rafael o Rubens que ubicó en una de las habitaciones, decorada ex profeso por Sebastiano Ricci con una Alegoría de las artes, una pinacoteca a la que denominó Gabinetto delle opere in piccolo di tutti i più celebri pittori.

Escultura de Ferdinando de Medici realizada por Giovanni
Battista Foggini en 1683 y conservada en el
Metropolitan de Nueva York (9)

En 1737, a la muerte de Giangastone, hermano de Ferdinando y último descendiente Medici, la villa pasó a los Habsburgo-Lorena, grandes duques de la Toscana, que continuaron utilizándola como residencia de verano o lugar de descanso en sus viajes a Prato y Pistoia.

Los arquitectos Giuseppe y Giovan Battista Ruggeri fueron encargados de una remodelación general en la que también se decidió desmontar el Gabinetto de Ferdinando, perdiéndose la decoración de Ricci. La fachada fue modificada con la adición del reloj central.

En época de Ferdinando III de la Toscana el parque frente al edificio se plagó de singulares estructuras mecánicas de diversión, como un columpio, un carrusel con caballos o una noria, todavía conservados, desmontados, en un almacén.

Con la invasión napoleónica, la Toscana fue anexionada al reino de Etruria como parte del Imperio francés y Poggio a Caiano se convirtió en una de las residencias favoritas de la regente, Maria Luisa de Etruria, y de Elisa Baciocchi Bonaparte, hermana del emperador, donde viviría su historia de amor con el violinista Niccolo Paganini. A esta época corresponden las grandes reformas dirigidas por el arquitecto Pasquale Poccianti y los frescos neoclásicos de Luigi Catani en las estancias del primer piso.

Retrato de Elisa Bonaparte como Gran duquesa de la Toscana junto a su hija realizado
por Pietro Benturini y conservado en el castillo de Fontainebleau. A través
de la ventana se ve el Duomo de Florencia (10)
Además, en 1811 Elisa Bonaparte encargó a Giuseppe Manetti un proyecto para un nuevo jardín a la inglesa, con caminos irregulares, un estanque y pequeños pabellones neoclásicos, aunque el proyecto no terminó de completarse.

Con la Restauración en 1819, el reinado de Vittorio Emanuele II y Florencia como capital del nuevo reino, el monarca también promovió modificaciones en la villa en la que vivió su historia de amor con Rosa Vercellana, la "bela Rosin", su amante durante treinta años finalmente convertida en su segunda esposa. Corrieron a cargo del Antonio Salier y afectaron a algunas habitaciones de la planta baja, donde se construyó una sala de billar y un nuevo comedor y a la construcción de nuevos establos.

Fotografía de Vittorio Emanuele II y Rosa Vercellana ha. 1865 (11)

En 1919 la Casa Real italiana donó la villa al Estado Italiano, que decidió sacar a la venta la “Cascina”, hoy semiarruinada, y los establos, a pesar de que todo formaba parte de un conjunto unitario de gran valor arquitectónico.

En 1984 la Villa Medicea de Poggio a Caiano se convirtió en Museo Nacional, iniciándose un importante proceso de restauración que finalizó en 2007 y que, gracias a un inventario de obras de 1911, ha permitido recuperar muchos objetos, muebles y obras de arte dispersos por varios museos estatales y reconstruir, en lo posible, el aspecto interno de la villa en esa época. La restauración también ha incluido la creación del Museo de la Naturaleza Muerta, que ocupa las salas de la segunda planta del edificio y en el que se exponen bodegones de diversas procedencias.

El edificio principal está en el centro de la propiedad y su exterior conserva casi todo el aspecto original renacentista de Sangallo salvo por el alero de la cubierta, modificado en la segunda mitad del siglo XVI, el recinto que la rodea con esquinas reforzadas, un añadido también por esas fechas y atribuido a Bernardo Buontalenti, el reloj de mediados del siglo XVIII en la fachada y la ampliación de la terraza diseñada por Pasquale Poccianti a comienzos del XIX mediante una loggia que permitiera el acceso a los coches rematada a los lados por unas escaleras gemelas curvas que dan acceso a la terraza, y que sustituyeron a las originales, que eran rectas y en perpendicular al edificio, tal y como pueden verse en el luneto de Utens.

Detalle del luneto de Utens (4)

Villa Ambra en la actualidad

La construcción se divide en dos partes. Así, primero cuenta con un basamento de mayor superficie, un criptopórtico, elemento presente en muchas villas romanas, la basis villae, conformado como mirador que rodea todo el palacete abarcando los cuatro puntos cardinales, metáfora del dominio territorial que se pretende, además de proyección del edificio hacia el exterior invitando a la naturaleza a formar parte directa de la composición arquitectónica.

El criptopórtico está dividido, a su vez, en dos alturas, con un semisótano para intendencia, con las cocinas y otras estancias de uso, y con una planta donde estaban los apartamentos de los miembros de la familia y sus amantes. Es una zona que se ha considerado secundaria y no se le ha dado el valor que verdaderamente tenía, por lo que es la que más modificaciones ha sufrido a lo largo de los siglos. Se accede a ella a través de un atrio cubierto con bóveda de crucería, con decoración neo-renacentista de grutescos de época de Vittorio Emanuele II, que conduce a un hall con decoración también de esa época, en un programa que busca celebrar la personalidad del nuevo dueño de la villa, el primer rey de Italia.

Bóveda del atrio del criptopórtico

Hall del criptopórtico

A continuación está el teatro de Margarita Luisa de Orleans y le sigue la sala de billar, con la bóveda decorada por Domenico Ferri también en época de los Saboya imitando una pérgola con plantas y querubines.

Teatro

Sala de billar

Decoración de la bóveda de la sala de billar

A la derecha se sitúan los apartamentos de Bianca Capello, que aunque podrían darnos una idea del aspecto de la villa en el renacimiento, lamentablemente, en octubre de 2015, no estaban abiertos a las visitas. Sobre todo destaca una escalera de pietra serena que seguramente comunicaba estos apartamentos con los de Francesco I y una chimenea con telamones de gran fuerza plástica.

Bianca Cappello fue una noble veneciana culta y refinada protagonista de uno de los mayores escándalos de la segunda mitad del siglo XVI como amante del gran duque Francesco I, al que conoció cuando ella tenía veinte años pero ya estaba casada y cuando él todavía era soltero, aunque después, por razones de estado, se desposó con Juana de Austria, sobrina del emperador Carlos V y hermana del emperador Maximiliano II.

El gran duque construyó un palacio en Florencia para su amante y en época estival la mantenía alojada en una villa, Il Cerretino, también en Poggio a Caiano, pero el asesinato del marido en circunstancias no aclaradas y la posterior muerte de la gran duquesa, posibilitaron el matrimonio de los amantes, celebrado en Villa Ambra, donde entre el 19 y 20 de octubre de 1587 ambos encontraron la muerte después de varios días de agonía. Aunque la versión oficial decretó que la causa fueron unas fiebres, siempre se sospechó que el cardenal Ferdinando, hermano de Francesco y heredero del ducado, había maquinado el envenenamiento de la pareja, tal y como parece confirmar un reciente estudio de sus restos, en los que se ha localizado arsénico.

Retrato de Francesco I atribuido a Alessandro Allori (12)

Posible retrato de Bianca Capello realizado por Alessandro Allori (12)

A la derecha del hall hay unas escaleras monumentales que sustituyeron a otras más pequeñas y que conectan la planta superior del criptopórtico con el cuerpo de dos alturas donde se ubican las salas principales de representación. Estas escaleras fueron construidas en 1817 por Paquale Poccianti, que también fue quien diseñó las escalera exterior curva que conecta con la terraza sobre el criptopórtico.

Escaleras del siglo XIX

Ya en el cuerpo superior, la entrada principal está conformada por un pórtico hexástilo de orden jónico con friso corrido y frontón, un esquema propio de un templo para marcar la sacralización de la vida en el campo y de los propios señores, igual que en las villas venecianas de Palladio. Se toman elementos de la vida religiosa incorporándolos a la vida civil para dar nobleza al edificio, además de demostrar el conocimiento directo de la arqueología clásica.

Pórtico

El friso es de terracota vidriada blanca, verde y azul. El original está expuesto en una de las salas de la villa y el que aparece en la fachada es una copia realizada en 1986. Es una obra de 22 m. x 85 cm. dividida en cinco episodios, de fecha y atribución incierta e iconografía aún no descifrada, con autores que consideran que es de Andrea Sansovino en época de Lorenzo el Magnífico, interpretado como una Alegoría de la vuelta a la Edad de Oro, y otros que creen que se debió a Giuliano da Sangallo o Bertoldo di Giovanni y que quizá se realizara en dos fases, terminado ya en el papado de León X.

Friso original, hoy expuesto en una de las salas de la villa

Detalle del friso original

El pórtico está cubierto con bóveda de cañón con lunetos, una de las primeras del renacimiento, realizada por Giuliano da Sangallo ha. 1495 con decoración casetonada, tomando como modelo ejemplos romanos.

Interior del pórtico

Cubierta de cañón del pórtico

En el testero este se ubicaba un fresco de Filippino Lippi el Sacrificio de Laoconte, la decoración mural más antigua conservada en la villa, fechada hacia 1494, que debido a su mal estado de conservación por estar en un ámbito poco protegido ha sido recientemente restaurado.

El hall presenta pinturas monocromas de principios del siglo XIX realizadas por Luigi Catani en relación con la fundación de la villa, de ahí que aparezcan Lorenzo el Magnífico recibiendo un modelo de la misma de manos de Giuliano da Sangallo y al erudito Agnolo Poliziano, tutor de los hijos de Lorenzo, coronando con laurel un busto de Homero.

Hall superior

A continuación está la sala más importante, el Salone di Leone X, un ámbito rectangular ubicado en el centro del edificio y en torno al que se distribuyen, de forma simética, el resto de estancias de representación, con una decoración pictórica conformada como una de las series más relevantes del manierismo y en la que participaron varios artistas.

En 1519 Ottaviano de’ Medici, supervisor de la decoración, siguiendo los deseos de Giovanni de’ Medici, León X, del que la sala toma el nombre, sería el que decidiría la contratación de la decoración con los mejores pintores florentinos del momento, el dúo formado por Andrea del Sarto y Francesco di Cristofano, “il Franciabiglio”, a los que inmediatamente se añadió Jacopo Pontormo, pintor del taller de del Sarto, que fue el primero en intervenir en la sala para pintar uno de los lunetos laterales con los dioses romanos Vertumnus y Pomona en medio de un paisaje, una historia tomada de Las metamorfosis de Ovidio para reflejar los beneficios de la vida en el campo y aliviar las tensiones políticas y sociales, en la misma línea de pensamiento manifestada por Lorenzo el Magnífico, que ya lo había tratado en algunos pasajes de sus obras literarias.


Luneto este, con Vertumnus y Pomona

Pero casi inmediatamente después, cuando la familia comenzó a recibir títulos nobiliarios, el ciclo iconográfico primitivo, del que apenas se conoce nada, fue cambiado para empezar a reflejar las glorias de la estirpe medicea haciendo parangón con grandes personajes de la historia de Roma.

Testero meridional, con Sifax de Numidia recibiendo a Escipión y Alegorías de Virtudes
sobre la puerta de Allori y el Tributo a César de Andrea del Sarto

Testero septentrional, con El cónsul Flaminio y el consejo de aqueos y Alegorías de Virtudes
sobre la puerta de Allori y la Vuelta del exilio de Cicerón de Franciabiglio

A esta segunda etapa pertenecen la Vuelta del exilio de Cicerón de Franciabiglio como metáfora de la expulsión de Cosme el Viejo de Florencia y su posterior regreso triunfal, y el Tributo a César pintado por Andrea del Sarto, escenas ricas en poses y actitudes que denotan gran libertad, conformándose como unas de las representaciones a escala monumental más avanzadas de su tiempo.

Vuelta del exilio de Cicerón

El Tributo a César alude a la visita recibida por Lorenzo el Magnífico del sultán de Egipto en 1487 y se desarrolla en las escaleras de una construcción clasicista, donde destaca César, un retrato de Lorenzo coronado de laurel, recibiendo a algunos embajadores que le ofrecen regalos, sobre todo animales. Las estatuas que decoran el edificio son Judith con la cabeza de Holofernes, una alusión a la Judith de Donatello que decoró el Palazzo Vecchio como símbolo del poder civil en Florencia, y una alegoría de la Justicia.

Tributo a César

Pero en 1521, con la muerte de León X, las obras de decoración quedaron interrumpidas y no se reanudaron hasta más de cincuenta años después, cuando Francesco I contrató a Alessandro Allori, que entre 1578 y 1582, añadió elementos arquitectónicos para crear efectos escenográficos en la estancia, incluso dejando su firma, junto a la de Andrea del Sarto, en un bloque de piedra en la escena del Tributo al César, realizó el luneto oeste con el Jardín de las Espérides, el panel de Sifax de Numidia recibiendo a Escipión en alusión al viaje de Lorenzo el Magnífico a la corte napolitana para visitar a Fernando II de Aragón, el del El cónsul Flaminio hablando con el consejo de aqueos en relación con la intervención de Lorenzo el Magnífico en la Dieta de Cremona, y las figuras alegóricas de Virtudes bajo los lunetos laterales y sobre las puertas, estas últimas dedicadas a Francesco I y Leone X respectivamente.


Inscripción que adjudica la obra a Andra del Sarto y a Alessandro Allori

Luneto oeste con el Jardín de las Hespérides

Sifax de Numidia recibiendo a Escipión

El cónsul Flaminio hablando con el consejo de aqueos

Alegorías de Virtudes para honrar a Francesco I

Alegorías de Virtudes para honrar a Leone X

Según Vasari, la bóveda de cañón de enrevesado casetonado que cubre la estancia fue diseñada por Giuliano da Sangallo y por Andrea di Cosimo Feltrini, parcialmente redecorada en el siglo XIX.

Bóveda de cañón del salón de León X

A continuación de este salón principal está el comedor, con  un fresco en el techo de Anton Domenico Gabbiani realizado en 1698 por encargo del príncipe Ferdinando de’ Medici que representa la Apoteosis de Cosme el Viejo. Esta estancia también se conoció como Salone degli stucchi porque contaba con retratos de los Medici en medallones de estuco que fueron retirados en 1812.

Comedor

Detalle de la decoración de la bóveda del comedor

Esta planta principal se completa con estancias cuyo último uso fue como apartamento de Vittorio Emanuele II, compuesto por guardarropa, estudio, dormitoro… y apartamento de la Bella Rosina, donde destaca su habitación, con paredes decoradas con seda rosa con motivos florales y cama con dosel, o el cuarto de baño francés, construido en tiempos de Elisa Bonaparte, época de la que data la decoración de estas estancias, en estilo neoclásico y con pinturas que muestran temas extraídos de la mitología antigua.

Sala de recibir

Baño

La segunda planta aloja el mencionado Museo della Natura Morta, que expone unas doscientas pinturas del Cinquecento al Settecento procedentes de las colecciones de los Medici.

Imágenes ajenas:


Fuentes:

6 comentarios:

Xosé Luís Alonso dijo...

Sira, espléndido reportaje, como siempre, bicos!

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias, Xosé Luís. Es un lugar espectacular que tenía muchas ganas de conocer y ¡por fin! en octubre pude pasearme por él. Inolvidable.

Martha dijo...

Es ,magnífico apreciar estas obras que han marcado la Historia del Arte. Muy afortunada, y generosa por mostrarlas y explicarlas.
Me sentí muy beneficiada. Gracias

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias a ti, Martha.

jordi (milviatges) dijo...

Realmente espectacular. He estado 3 veces en la Toscana pero no conocía la existencia de estas villas. Me lo apunto. Y tampoco conocía tu blog. cuanta información y que buena!

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias, Jordi. Espero poder seguir "viéndote" por aquí. Bienvenido.