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lunes, 14 de diciembre de 2015

La sacristía, la fachada y el claustro procesional del convento de San Marcos de León

Después de nuestro paseo por la Historia y la iglesia del convento de San Marcos de León teníamos pendiente recrearnos en la sacristía, la fachada y las dependencias claustrales.

Convento de San Marcos de León (1)

La sacristía de San Marcos, obra de Juan de Badajoz el Mozo, que la deja firmada en una inscripción con su autorretrato sobre el óculo en el testero de la entrada, se desarrolla en paralelo a la iglesia, adosada al lado del Evangelio por la zona de la cabecera, accediéndose a ella a través del transepto de ese lado mediante una puerta ya renacentista que primero da paso a la caja de una escalera de subida al claustro alto.

Planta de San Marcos (2). Las indicaciones son mías

Puerta de acceso a la sacristía y a la escalera del claustro

Escalera, con el acceso a la sacristía a la derecha

Detalle del autorretrato y de la inscripción

“PERFECTVM HOC OPUS DOMINO BERNARDINO, PRIORE, A GIOANE BADAJOZ, ARTIFICE, 1549”

(Se terminó esta obra para el Señor siendo prior Bernardino, por Juan de Badajoz, artífice)

Se compone de dos salas rectangulares, la sacristía en sí y una postsacristía, utilizada por la Orden como sala del tesoro y biblioteca, dos ámbitos rectangulares con grandes ventanales de medio punto ajimezados y cubiertas de bóvedas de crucería muy avanzada, la de la sacristía, de combados, y la de la otra sala, en estrella.

Bóveda de la sacristía

Sacristía

Cuerpo de ventanas de la sacristía

Bóveda de la postsacristía

Postsacristía

La decoración de la sacristía, con un ciclo iconográfico relacionado con el Templo de Salomón, es más exuberante que la de la postsacristía y se concentra en las bóvedas, las ménsulas, los nichos que recorren las paredes y un retablo de piedra en el testero norte. También destaca el gran óculo que abre a la escalera del claustro en el testero sur.

Ménsulas de la sacristía

Óculo en el testero de la entrada que abre a la escalera del claustro y sobre el que
se ubica el autorretrato de Juan de Badajoz

La ejecución de esta labor escultórica se atribuye tradicionalmente a los colaboradores que tuvo Juan de Badajoz en la catedral de León o en el monasterio de San Zoilo en Carrión de los Condes, que fueron Juan de Angers, Guillén Doncel, Miguel de Espinosa y Esteban Jamete, algunos de ellos también colaboradores de Juni en la elaboración de la sillería del coro, y los documentos corroboran que, por lo menos Angers, sí que tuvo una importante participación. En las ménsulas que sustentan los nervios de las bóvedas aparecen personajes del Antiguo Testamento, como Judá, Thamar, Noemí, Ruth, Booz, David o Salomón.

Las paredes laterales cuentan con tres nichos cada una. Son de medio punto abocinado con intradós con casetones que alternan florones variados y veneras y los tímpanos muestran tondos con los personajes Moisés, Melquisedec y Samuel del Antiguo Testamento, y San Pedro, San Marcos y Santiago del Nuevo.

Tondo con el busto de San Marcos

Tondo con el busto de Moisés

El altar tiene un cuerpo bajo con arco de medio punto sobre pilastras con medallones con los bustos de San Pedro, San Juan y varios profetas y decoración escultórica en el tímpano con el Salvador. Está flanqueado por dos columnas abalaustradas y por encima se sitúa un ático con Santiago Matamoros rematado por un óculo que abre a la sala del tesoro.

Altar de la sacristía

Tímpano del altar

Tras la supresión de los conventos de órdenes religiosas entre 1836 y 1837 y la desamortización de sus bienes, los freiles de San Marcos, canónigos reglares de San Agustín fueron exclaustrados y tuvieron que abandonarlo, y aunque en 1844 fue declarado Monumento Histórico Artístico, aquello no evitó que iniciara un largo periodo de cambios legales, patrimoniales y arquitectónicos en el que se sucedieron los usos como Instituto de Segunda Enseñanza, Casa de misioneros, Escuela de Veterinaria, Museo Arqueológico de León, cárcel provincial, hospital para enfermos de viruela… 

Precisamente estas estancias, junto al claustro procesional bajo y otra sala en la crujía sur de éste, conformaron el Museo Arqueológico de León y hoy son un anexo del Museo de León en el que se explica la importancia de San Marcos como sede de la Orden de Santiago mediante una selección de los bienes que poseyó.


La sacristía en 1934 como sala del Museo Arqueológico de León.
Fotografía tomada de un panel in situ


Sala del tesoro en 1934. Fotografía tomada de un panel in situ


Frente al altar de la sacristía se ubica la figura orante de don Juan Quiñones de Guzmán, obispo de Calahorra y la Calzada, canciller de la Universidad de Salamanca y comitente del famoso Palacio leonés de los Guzmanes, una de las piezas museológicas más destacadas de este ámbito. Lo conservado, procedente del convento de Santo Domingo de León, no es más que el mencionado orante, el basamento frontal y un tímpano de uno de sus arcosolios, una pequeña parte de lo que fue un espléndido monumento funerario parietal adosado al muro del testero del crucero del Evangelio de la iglesia del convento compuesto por una estructura arquitectónica con más esculturas y escudos de armas y realizado por Jerónimo de Nogueras hacia 1572.

Don Juan Quiñones de Guzmán orante

En la sala del tesoro destacan las series pictóricas de la "Vida de Abraham", del taller de Pedro Orrente, y de "Caballeros de la Orden de Santiago", de Miguel Ferreras, Vicente Ponte y otros pintores, de mediados del siglo XVII y del XVIII respectivamente.

Parte de las series de la "Vida de Abraham" y de "Caballeros de la Orden de Santiago"
en la postsacristía o sala del tesoro-biblioteca

La imponente fachada del convento comenzaría a levantarse por la zona más próxima a la iglesia entre 1530 y 1531 y presenta dos fases constructivas: una hasta la portada y otra hasta la torre que llega al río. No está constatado documentalmente que fuera Juan de Álava el autor de su traza pero parece probable, dado que en esas fechas, tras la muerte de Horozco, se haría cargo de la dirección de obra del hospital. También está la posibilidad de que su participación se ciñera a dirigir un diseño de un maestro anterior, aunque es muy improbable que fueran Larrea u Horozco, pues el lenguaje que esta fachada emplea es ya renacentista y no coincide con los esquemas góticos de estos maestros.

Fachada del convento de San Marcos de León

La fachada se eleva sobre un pequeño zócalo con medallones con bustos, y muestra dos cuerpos articulados en módulos mediante pilastras y frisos con decoración de grutescos en el primer cuerpo y columnas abalaustradas en el segundo, alternando hornacinas aveneradas y ventanas de medio punto en el cuerpo bajo que se corresponden con balcones adintelados en el superior. El conjunto se remata con una crestería calada.

Fachada del convento

El que la obra fuera realizada por Juan de Álava parece corroborarlo el uso de una articulación similar a la de la fachada de San Esteban de Salamanca, que es más evidente todavía en la catedral de Plasencia, donde también aparecen pilastras y frisos con grutescos enmarcando hornacinas aveneradas muy planas, además de un pequeño zócalo decorado con medallones con efigies agrupadas de tres en tres, lo mismo que en León, y con un paralelismo iconográfico que también estaría revelando una fuente común.

Los veinticuatro medallones en el zócalo de esta primera etapa constructiva, entre la iglesia y la portada, que serían obra de Guillén Doncel, Juan de Angers, Esteban Jamete o Miguel de Espinosa, responden a un programa iconográfico que busca reflejar la universalidad del Sacro Imperio de Carlos V, el nuevo césar, el poder de la Monarquía Hispánica y su origen en la antigüedad mediante una combinación de mito, reyes bíblicos y recuerdo histórico. Así, se identifican, de derecha a izquierda, a Príamo, su hijo Paris, Hércules, Héctor, hijo de Príamo, Alejandro Magno, Julio César, Judith, Isabel la Católica, Lucrecia, Aníbal, Judas Macabeo, el rey David, Josué, Carlomagno, Bernardo del Carpio, Alfonso II el Casto, Fernán González, César Augusto, Carlos V, Trajano, el Cid Campeador, Fernando el Católico, Felipe el Hermoso y el infante don Juan, hijo de los Reyes Católicos.

Medallones con Fernán González, Alfonso II el Casto y Bernardo del Carpio

Las diferencias estilísticas entre el primer y segundo cuerpo, este último con menos exuberancia ornamental, podrían deberse a que Martín de Villarreal sucedió a Álava como maestro de obras. 

Desviada del centro de la fachada hacia la izquierda se abre la portada principal del monasterio, con dos cuerpos de calle central y dos entrecalles y peineta, realizada en tres fases, una terminada en 1540, otra en los años 1715 y 1716 y el remate, que ya data de 1770.

Portada

El primer cuerpo se organiza mediante columnas, con un gran arco de medio punto con roseta e intradós decorados y la figura de San Marcos en la clave, sobre el que aparece un altorrelieve con Santiago en la batalla de Clavijo en la calle central y sendas alegorías de virtudes en las entrecalles. El segundo cuerpo presenta columnas abalaustradas con balcón con el escudo de armas de la Orden de Santiago y del Reino de León en la calle central y otras dos virtudes en las entrecalles. En cuanto a la peineta, contiene un escudo real coronado por un óculo en forma de rosetón.

Relieve con Santiago Matamoros

El lienzo de fachada realizado en el siglo XVIII repite el esquema del primitivo. Los catorce tondos del zócalo representan a maestres de la Orden de Santiago y a Felipe V como su séptimo administrador. Así, de nuevo de derecha a izquierda figuran Felipe V, Juan Pacheco, marqués de Villena, Alfonso de Castilla, Beltrán de la Cueva, Álvaro de Luna, Enrique de Aragón, Lorenzo Suárez de Figueroa, Fernando de Osorio, Fadrique de Trastámara, Alonso de Guzmán, Gonzalo Girón, Pelayo Correa, Sancho de Lemos y Pedro Fernández de Fuentecalada, primer maestre.

El claustro procesional se desarrolla adosado al lado del Evangelio de la iglesia y es de planta cuadrada, con dos crujías, la sur y la oriental, realizadas en el siglo XVI por Juan de Badajoz el Mozo, y las otras dos de los siglos XVII y XVIII a imitación de las primeras, con dos escaleras, una en la crujía occidental y otra en el ángulo noreste, a la que también se accede desde el transepto del Evangelio de la iglesia y desde la que se entra a la sacristía.

Las crujías señaladas en gris son las del siglo XVI y las que aparecen en negro,
las de los siglos XVII y XVIII (3)

La galería baja se organiza mediante grandes arcos de medio punto entre gruesos contrafuertes y un friso con putti, medallones con bustos y conchas de peregrino. Se cubre con bóvedas de combados con labor escultórica de bustos de personajes bíblicos, santos, emblemas de Santiago, ángeles, elementos florales y calaveras en los medallones de las claves y en las ménsulas, todo al servicio de un programa iconográfico en torno a la vida, el pecado, la muerte y la redención.

Claustro procesional

Una de las crujías bajas del claustro. Todas, aunque se realizaron en épocas distintas,
presentan el mismo esquema

Desde el punto de vista religioso, los ángulos de los claustro desempeñaban un importante papel en el ceremonial litúrgico procesional, reservándose para ubicar los altares más significativos. Así, en el ángulo sureste, al lado de la entrada de la iglesia, se ubica el ya mencionado altar pétreo con una Natividad, una escena ambientada en un espacio urbano clásico que demuestra conocimiento del lenguaje renacentista y perfecto dominio de la perspectiva, que aunque tradicionalmente se ha venido atribuyendo a Juan de Juni, hay autores que consideran que quizá fuera obra de Guillén Doncel o Juan de Angers.

Retablo de la Natividad. Fotografía cedida por la web www.monestirs.cat (4)

La bóveda que cubre este ángulo del claustro tiene los plementos decorados con tondos de los reyes Melchor, Gaspar, Baltasar y David, una iconografía en consonancia con el tema del altar, y se considera obra de Badajoz. En todos los ángulos, la cubierta presenta una decoración más rica que en el resto de las bóvedas.

Bóveda de uno de los ángulos

La panda sur está divida en dos salas, una que hoy sirve como sala anexa al Museo de León y otra que fue la antigua sala capitular, hoy incorporada al Parador. La sala del museo se conoce como sala del claustro. Es un ámbito rectangular de tres tramos con cubiertas de combados y tres grandes ventanales de medio punto abiertos a la fachada del convento que contaron con vidrieras realizadas por Nicolás de Holanda, hijo de Alberto de Holanda, uno de los vidrieros de la iglesia, en un lenguaje ya renacentista similar al que aplicó a sus trabajos en la Catedral de Ávila.

Expone algunos sarcófagos y también explica, mediante paneles y fotografías antiguas, los distintos usos del edificio tras las desamortizaciones del siglo XIX, como el mencionado de sede del Museo Arqueológico de León desde 1869 hasta la inauguración de la nueva sede en el edificio Pallarés en 2007, cuando ésta sala y las dos que componen la sacristía se convirtieron en anexo monumental del Museo de León. Aquí también es donde se explica que San Marcos fue campo de concentración del bando nacionalista durante la Guerra Civil y la postguerra.

Sala del claustro

La sala capitular es un ámbito rectangular con dos grandes vanos de medio punto abiertos a la fachada principal que también contaron con vidrieras de Nicolás de Holanda y una impresionante techumbre mudéjar del siglo XVI con decoración renaciente de casetones con piñas y florones y friso de querubines, el único trabajo que se conserva de las magníficas labores en madera en cubiertas, marcos y puertas con las que contaron las estancias del claustro y en las que se sabe que participó, entre otros, Guillén Doncel.

Antigua sala capitular, hoy salón del parador

En la esquina suroeste está el zaguán, ante el que se ubica la portada principal del claustro y desde el que se accedía a la portería, ubicada en la panda oeste y hoy hall del parador, protagonizada por una de las dos escaleras del claustro procesional.

Escalera en la panda oeste del claustro, hoy en el hall del parador (5)

La planta alta tiene abalaustrada, dos arcos escarzanos sobre columnas con capiteles decorados con motivos fantásticos sobre cada arco de la baja, cornisa de ovas y alero desarrollado. En las enjutas de los arcos aparecen bustos de personajes históricos como el Cid, Hernán Cortés o Francisco Pizarro, monarcas y emblemas de la Orden. En cuanto a la cubierta, es de madera.

Claustro alto (5)

Desde el ángulo sureste, sin estancias en la crujía oriental por estar adosada al templo, se accedía al coro alto de la iglesia. En su crujía sur, sobre la sala capitular y abierto a la fachada principal, estaba el cuarto prioral, compuesto por seis cámaras, y las crujías norte y oeste, construidas ya en el siglo XVIII, tenían las celdas de los monjes.

Adosado a la crujía oeste del claustro procesional se encuentra lo poco que queda de la primitiva construcción medieval,  modificada a lo largo de tantos siglos y que hoy forma parte del parador. En la planta baja estaban el refectorio, la cocina, la bodega, hoy cafetería del parador, la panadería, la ropería, las aulas de filosofía, hoy restaurante, la cárcel… y la planta superior estaba ocupada por el noviciado y aulas de estudio.

Otros artículos de LEÓN en Viajar con el Arte:

Referencias:

(2) GRAU LOBO, L., Plan museológico del Museo de Léon, Madrid, Ministerio de Cultura, 2007.
(3) MORAIS VALLEJO, E., “Pervivencia de formas góticas en la arquitectura del Barroco. El caso de León”. Boletín del Museo e Instituto Camón Aznar, nº 108, 2011, pp. 195-242.

Fuentes:

ALONSO GÓMEZ, C., León (España). Manual del turista, Valladolid, Eds. Libertad, ¿1953?
BRAÑA, R. A. de la, “San Marcos de León”, Boletín de la Sociedad Castellana de Excursiones, nº 28, abril 1905, año III, pp. 57-63.
CAMPOS SÁNCHEZ-BORDONA, Mª D., “El convento de San Marcos de León después de la desamortización”, Tierras de León, Vol. 37, nº 105-106, 1998, pp. 119-132.
CAMPOS SÁNCHEZ-BORDONA, Mª D. y ORICHETA GARCÍA, A., “Implicaciones artísticas en una decisión del Consejo de Órdenes Militares. El traslado del convento de San Marcos de León a Extremadura (1560-1604)”, Norba, nº 16, 1996, pp. 83-101.
CAMPOS SÁNCHEZ-BORDONA, Mª D. y ORICHETA GARCÍA, A., “El convento de San Marcos de León. Nuevos datos sobre el proceso constructivo en el siglo XVI”, Academia. Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, nº 86, 1998, pp. 231-274. http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/el-convento-de-san-marcos-de-len-nuevos-datos-sobre-el-proceso-constructivo-en--el-siglo-xvi-0/html/010e1e94-82b2-11df-acc7-002185ce6064_4.htm
GRAU LOBO, L., Plan museológico del Museo de Léon, Madrid, Ministerio de Cultura, 2007.
Núñez Rodríguez, Manuel. (2006) - In: Liño Bd. 12 (2006) S. 45-53
LLAMAZARES RODRÍGUEZ, F., “La portada del exconvento de San Marcos de León. Ingreso al Aula Dei”. En NIETO IBÁÑEZ, J. Mª (coord.), LÓGOS Hellenikós: homenaje al Profesor Gaspar Morocho, 2003, pp. 857-665.
LLAMAZARES RODRÍGUEZ, F., “Sobre el concepto bíblico del initium et finis mortis en el claustro de San Marcos de León”, LIÑO 21. Revista Anual de Historia del Arte, 2015, pp. 9-20.
MERINO RUBIO, W., “León en el siglo XV”, Tierras de León, Vol. 12, nº 15, 1972, pp. 14-62.
MORAIS VALLEJO, E., “Pervivencia de formas góticas en la arquitectura del Barroco. El caso de León”. Boletín del Museo e Instituto Camón Aznar, nº 108, 2011, pp. 195-242.
NÚÑEZ RODRÍGUEZ, M., “Carlos V y la flamante metáfora de un Imperio Universal”, Liño, nº 12, 2006, pp. 45-53.
POSTIGO CASTELLANOS, E., “Las tres ilustres órdenes y religiosas caballerías” Studia Histórica. Historia Moderna, nº 24, Salamanca, 2002, pp. 55-72.

2 comentarios:

enrique dijo...

San Marcos de León es uno de los edificios más interesantes de la arquitectura hispana, en mi opinión.
Y tu entrada está a su altura, como siempre.
En la visite que hice hace unos años a este edificio, se me pasó el detalle de Juan de Badajoz, gracias.

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias a ti, Enrique. Es un lugar lleno de detalles. Cada vez que uno va, descubre nuevos.