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lunes, 29 de febrero de 2016

El convento de san Marcos de Florencia

El convento de San Marcos de Florencia se levanta sobre un monasterio vallombrosano de fines del siglo XII que en el XIII pasó a la Orden de los Silvestrinos, bajo la regla benedictina, empezando a ser habitado por una de sus comunidades procedente de San Marco Vecchio, de ahí la advocación al evangelista que todavía conserva. Además, como esa zona en aquella época se conocía como Cafaggio, en los primeros documentos conocidos la iglesia se cita como san Marco al Cafaggio.

Claustro de san Antonino en el convento de san Marcos de Florencia

Pero en la década de 1410 los silvestrinos, acusados de relajación en la regla monástica, fueron obligados a abandonar el complejo y en 1436 el papa Eugenio IV, dominico, lo entregó a la comunidad de San Domenico di Fiesole, que sólo un año después, por iniciativa del vicario general de la Orden, Antonino Pierozzi, después santificado como sant’Antonino da Firenze, y gracias al generoso patrocinio del Pater Patriae Cosimo il Vecchio, recién vuelto del exilio, se inició una remodelación completa que estuvo bajo la dirección de Michelozzo di Bartolomeo, conocido como Michelozzo Michelozzi, arquitecto de confianza de los Medici, y Fra Angélico, monje pintor de la orden, para la realización de los frescos, convirtiéndose en uno de los conjuntos más modernos y bellos de Italia y en el que vivieron y trabajaron importantes representantes de la espiritualidad y la cultura del Quattocento, como el propio san Antonino da Firenze, Girolamo Savonarola, Fra Bartolomeo, Agnolo Poliziano, Giovanni Pico della Mirandola o Ambrogio Catarino Politi.

Michelozzo proyectó un amplio edificio caracterizado por espacios regulares compartimentados con claridad, y aunque su intervención en la iglesia apenas se puede apreciar porque fue redecorada con posterioridad, sí se conservan los dos claustros, el chiostro di Sant'Antonino y el chiostro di san Domenico, y sus dependencias, con sala capitular, dos refectorios y hospedería en la planta baja y biblioteca y celdas para los monjes en las superiores, pequeñas habitaciones cerradas bajo un techo único.

Los trabajos de Fra Angélico se concretaron en un retablo para la iglesia y frescos para los pasillos y las celdas en la primera planta del claustro de san Antonino, distinguiéndose claramente entre la obra que realiza para la parte pública y la de la parte privada, la utilizada exclusivamente por la comunidad dominica, siendo consciente de a quién se dirigía y no contando lo mismo en unas obras que en otras.

Durante la invasión napoleónica el convento fue expropiado y aunque con la caída del emperador francés fue devuelto a la Orden, en 1866, tras la Restauración, una Real Orden decretó que la iglesia y parte del complejo monástico continuara en manos de los dominicos y el resto fue expropiado y declarado Bien monumental de importancia nacional, abierto al público como Museo Nazionale di San Marco en 1869 y siendo visitable en la actualidad, además de la iglesia, abierta al público sin necesidad de pagar entrada alguna, el chiostro di Sant'Antonino y parte del chiostro di san Domenico, pues el resto es lo que todavía está habitado por una comunidad dominica. En la actualidad expone la mayor colección de pintura de Fra Angélico del mundo además de obras de Fra’ Bartolomeo, Domenico Ghirlandaio, Alesso Baldovinetti, Jacopo Vignali…

El templo tiene fachada neoclásica del último cuarto del siglo XVIII, realizada por Fra Giovan Battista Paladini, con dos cuerpos de tres calles separadas por pilastras acanaldadas con capiteles compuestos y ático. En la calle central del primer cuerpo se abre la puerta y las laterales cuentan con hornacinas rematadas con frontones triangulares con esculturas. El segundo cuerpo se organiza con ventana central con frontón curvo flanqueada por relieves de guirnaldas y el ático presenta un relieve y se remata con frontón triangular.

Fachada sur del convento, en la que destaca la iglesia (1)

Ya en el interior, es una iglesia de nave única y altar mayor cuadrangular cubierto por cúpula tras el que se ubica una sacristía poligonal, no visitable. Los altares en la contrafachada y los muros laterales fueron diseñados por Giambologna en el último cuarto del siglo XVI y albergan cuadros de los artistas toscanos del periodo. La techumbre es plana de la segunda mitad del XVII, realizada por el arquitecto Pier Francesco Silvani con un lienzo central de la Asunción de la Virgen de Giovanni Antonio Pucci, y las dos capillas laterales, la Cappella Salviati y la Cappella del Sacramento fueron realizadas también por Giambologna.

Techumbre de la iglesia de san Marco

Nave de la iglesia de san Marco

Asunción de la Virgen de Giovanni Antonio Pucci

En el altar izquierdo de la contrafachada se conserva una Anunciación trecentista, resto de la decoración de la iglesia antes de la intervención de Michelozzo. El altar de la izquierda cuenta con una Transfiguración de fines del siglo XVI de Giovan Battista Paggi que sustituyó a la famosa Pala di San Marco de Botticelli, hoy en los Uffizi.

Anunciación trecentista en la contrafachada (1)

El primer altar del lado del Evangelio alberga el Milagro de san Vicente Ferrer de Passignano. A continuación está el Matrimonio místico de santa Catalina, una copia de Antonio Domenico Gabbiani de una obra de Fra Bartolomeo. En cuanto al tercer altar, alberga un lienzo con Eraclio portando la cruz de Cigoli y justo al lado están los monumentos sepulcrales de Pico della Mirandola y Poliziano.

Altares del lado del Evangelio

Monumentos funerarios de Pico della Mirandola y Poliziano

En cuanto a los altares del lado de la Epístola, muestran a Santo Tomás rezando ante un crucifijo de Santi di Tito, una Virgen con Santos de Fra Bartolomeo y un mosaico de la Virgen procedente de la antigua basílica de san Pedro del Vaticano que llegó a Florencia ha. 1596, con ángeles y santos pintados imitando mosaico.

Altares del lado de la Epístola

El presbiterio cuenta con un órgano frontal, las pinturas de Ignace Parrocel de la Epifanía y la Última Cena en los testeros laterales y se cubre con una cúpula del arquitecto Angelo Ferri de comienzos del siglo XVIII decorada con frescos de Alessandro Gherardini.

Cúpula del presbiterio

Adosada al lado del Evangelio del presbiterio y abierta a éste mediante una portada barroca se ubica la Cappella Serragli o del Sacramento, construida a fines del siglo XVI. La bóveda, decorada por Bernardino Pocetti y Santi di Tito, está dedicada al Espíritu Santo, Cristo y la Eucaristía, pues se construyó para exaltar ese sacramento, de ahí que el retablo muestre la Comunión de los Apóstoles de Santi y Tiberio di Tito, y la decoración de las paredes presenta la Caída del Maná, obra de Passignano, como su prefiguración en el Antiguo Testamento, la Cena de Emaús y el Milagro de los panes y los peces de Francis Currandi como sus prefiguraciones en el Nuevo y el Sacrificio de Isaac de Empoli como prefiguración de la muerte de Cristo en el Antiguo.

Capilla Serragli (2)

En cuanto a la Cappella Salviati o de Sant'Antonino, llamada así porque está bajo su advocación además de albergar sus restos bajo el altar, abre a la nave de la iglesia también en el lado del Evangelio, aunque también tiene un acceso privado desde el exterior. Perteneció a la familia Salviati como capilla funeraria, familia relacionada con los Medici a partir del matrimonio de Giacomo Salviati y Lucrezia Medici. Con diseño arquitectónico de Giambologna, que terminó su construcción en 1589 y también participó en algunos elementos decorativos, consta de un vestíbulo, con dos grandes pinturas murales de Domenico Passignano con dos episodios del entierro de San Antonino, y la capilla en sí, con cúpula pintada por Bernardino Poccetti, retablo con una Anástasis de Alessandro Allori y pinturas laterales con el Milagro del leproso de Francesco Morandini el Poppi y la Vocación de San Mateo de Giovan Battista Naldini.

Entierro de san Antonino en el vestíbulo de la capilla Salviati

Funeral de san Antonino en el vestíbulo de la capilla Salviati

Altar mayor de la capilla Salviati con una Anástasis y el cuerpo de san Antonino 

Frente a la cappella Salviati, en el lado de la Epístola se abre otro arco de iguales proporciones que alberga un altar con la Virgen del Rosario y ángeles llevando al cielo a santo Domingo de Matteo Rosselli.

Capilla Salviati y Altar de la Virgen del Rosario

Planta baja del convento en la actualidad

Primera planta del convento en la actualidad

La puerta a la derecha de la fachada de la iglesia da acceso a la antigua portería, hoy taquilla del museo, y al claustro de san Antonino, adosado al muro de la Epístola de la iglesia.

Crujía este del claustro de san Antonino con las ventanas de las celdas por arriba

Se organiza mediante columnas con basa sobre murete y capiteles jónicos que soportan arcos de medio punto ligeramente rebajados, un planteamiento en busca de la luz muy propio de Michelozzo, y cubiertas de bóveda de arista, con dependencias en sus lados sur, este y norte, pues en el lado oeste está la iglesia.

Bóvedas de arista en el claustro de san Antonino

Crujía oeste, adosada a la iglesia

En cuanto a su decoración pictórica, el Crucificado con santo Domingo en la esquina noroeste fue realizado por Fra Angelico ha. 1442 y muestra la cruz resaltada sobre un fondo azul con Cristo pintado con fuerte claroscuro que acentúa su volumen por influencia de Masaccio. Santo Domingo está de rodillas abrazando la cruz y su rostro denota que es un retrato concreto, quizá tomando como modelo algún monje del convento. Conformado como ejemplo para los frailes, la ausencia de detalles busca convertir la imagen en icónica, sin narratividad alguna, ejemplo de meditación y recogimiento.

Crucificado con santo Domingo de Fra Angélico. La Virgen y el Evangelista
formando un Calvario son un añadido posterior

Detalle del rostro compungido de santo Domingo

También son de Fra Angélico las pinturas sobre las cinco puertas con San Pedro Mártir ordenando silencio, Santo Domingo, Santo Tomás de Aquino, Cristo Peregrino y una Piedad.

Cristo peregrino sobre la puerta de la Sala dell'Ospizio dei Pellegrini

Piedad sobre la puerta del Refectorio grande

La decoración de las galerías del claustro se completa con los lunetos de las bóvedas, que muestran escenas de la Vida de san Antonino, uno de los monjes ilustres que habitaron el convento, realizadas por Bernardino Poccetti y su taller entre los siglos XVI y XVII y bustos de papas y cardenales dominicos.

Luneto con escena de la Vida de san Antonino

Luneto con escena de la Vida de san Antonino

Bustos de dos papas y un cardenal dominicos

Siguiendo el sentido contrario a las agujas del reloj, en la crujía sur, al lado de la Portería, se ubica la antigua Sala dell'Ospizio dei Pellegrini, donde la comunidad daba asilo a viajeros y peregrinos en su paso por la ciudad. Tiene planta rectangular con cubierta de arista apoyada sobre pilares adosados a los muros y hoy expone pinturas en tabla de Fra Angélico, destacando la Madonna dei Linaioli, la tabla del Juicio Final o los restos del antiguo retablo mayor de la iglesia del propio convento de san Marcos, tres obras esenciales del artista a las que le dedicaré un artículo monográfico.

Crujía sur

Sala dell'Ospizio dei Pellegrini

Saliendo de nuevo al claustro de san Antonino, en la crujía este se ubica el refectorio grande, destinado a los monjes, un ámbito de planta rectangular con cubierta de crucería que cuenta con el gran fresco de La Providenza dei Domenicani de Giovanni Antonio Sogliani en su luneto sur y que expone pintura religiosa toscana de entre los siglos XVI y XVIII.

Refectorio grande

La Providenza dei Domenicani

Ya en la crujía norte está la Sala di Fra Bartolomeo, que se llama así porque expone obra de Fra Bartolomeo Baccio della Porta, monje también dominico que vivió en el convento de San Marco, destacando un Juicio Universal procedente de Santa Maria Nuova. A continuación está la Sala di Alessio Baldovinetti, con obras de ese artista. Ambas salas estaban cerradas al público en mi visita al museo en octubre de 2015.

Juicio Universal de Fra Bartolomeo procedente de Santa Maria Nuova (3)

Después está la antigua sala capitular, abierta mediante un gran arco de medio punto flanqueado por sendos ventanales también de medio punto. Es de planta rectangular y destaca por el gran luneto de la pared norte decorado con una impresionante Calvario de Fra Angélico que muestra una iconografía que se corresponde con una representación mística en relación con la función redentora de Cristo más que con una simple Crucifixión, donde además de los personajes canónicos de la Virgen, María Magdalena y san Juan Evangelista, también aparecen santos vinculados a la ciudad de Florencia, a la familia Medici y a la Orden dominica. Habrá que esperar a que publique un artículo monográfico sobre esta obra para podernos recrear en todos sus detalles.

Entrada a la sala capitular

Calvario de la sala capitular

Al lado de la sala capitular abre un corredor por el que se accede a la segunda planta del claustro de san Antonino, donde se encuentran las antiguas celdas del convento.

Escalas de subida a las celdas

Las cuarenta y cinco celdas de la primera planta del claustro de san Antonino se desarrollan en torno a la crujía norte, ubicadas a ambos lados de un pasillo central, con dos de ellas, las más cercanas a la iglesia, las que utilizaba por Cosimo il Vecchio en sus retiros espirituales, en torno a la crujía este, con igual distribución, y en torno a la sur, que sólo tiene celdas a un lado, destacando de nuevo las tres más cercanas a la iglesia, destinadas al prior y que fueron las que ocupó Fra Girolamo Savonarola, prior del convento desde 1491 y controvertido personaje que terminó muriendo en la hoguera condenado por herejía por la Inquisición junto a dos de sus fieles seguidores, Fra Silvestro y Fra Domenico da Pescia.

La decoración, que afectó a los pasillos de distribución y a las celdas, fue obra de Fra Angélico y su taller, conformando uno de los recorridos más emocionantes que he tenido el placer de disfrutar en Florencia, al que le dedicaré un artículo monográfico en breve, unas pinturas en las que se observa un cambio en el espíritu porque iban dirigidas a los dominicos en exclusividad por ser esta una zona solo transitada por la comunidad.

Anunciación en el corredor norte

Noli me tangere en una de las celdas

En cuanto a la biblioteca, aunque se desarrolla sobre la crujía este del segundo claustro, tiene su acceso desde la crujía superior norte del primero, entre las celdas 42 y 43. Terminada en 1444, es una auténtica obra maestra de Michelozzo, de gran trascendencia posterior, imitada por Mateo Nutti en la Biblioteca Malatestiana de Cesena o por Giovanni Rossi en la Biblioteca de los dominicos de Bolonia, y la primera “biblioteca pública” del mundo occidental.

Con un gran escudo de los Medici en la entrada, tiene planta rectangular dividida en tres naves, aunque la forma de usar los elementos constructivos hace que el conjunto sea un espacio diáfano y plenamente funcional, iluminado por unas ventanas laterales que consiguen un formidable tratamiento luminoso del espacio perfecto para trabajar en él con facilidad.

Si tomamos como referencia el dormitorio del monasterio de santa María Novella, también en Florencia, construido entre 1338 y 1340, a simple vista ambos ámbitos podrían parecernos muy similares, pero lo cierto es que éste todavía presenta una concepción gótica, con bóvedas de crucería muy marcadas y, lo más importante, una tendencia al infinito que la obra de Michelozzo ya no presenta, un espacio que ya es finito, a la medida del hombre.

Dormitorio superior en el claustro grande del convento
de santa María Novella de Florencia (4)

Las naves están separadas por columnas de fuste liso con capiteles jónicos de cuidada talla que denotan el trabajo de escultor de Michelozzo y soportan arcos de medio punto. La nave central está cubierta con bóveda de medio cañón que proporciona una continuidad que no hubiera existido con una bóveda tripartita, aunque hoy queda distorsionada por la colocación posterior de tirantes metálicos. Las naves laterales presentan cubiertas de bóvedas de arista que descansan en los muros laterales sobre pequeñas ménsulas en vez de en pilastras o columnas, buscando evitar distracciones visuales.

Biblioteca de Michelozzo en el convento de san Marcos de Florencia

Aunque todavía custodia varios códices miniados, la mayoría de sus libros fueron transferidos a la Biblioteca Laurenziana tras la supresión del convento.

Bajando de nuevo las escaleras, en el segundo claustro se visita la Foresteria, adosada a su crujía este, la zona con la que contaban muchos conventos para alojar a sus huéspedes ilustres, que en este caso se componía de cinco celdas, con lunetos sobre las puertas decorados por Fra Bartolomeo y que hoy se utiliza para exponer restos pétreos procedentes de demoliciones del centro de Florencia a partir de la época napoleónica y como oficinas del museo.

Pasillo de la Foresteria

Celdas para visitantes distinguidos en la Foresteria

Y para terminar, al lado está el reffetorio picolo que, aunque hoy funciona como tienda del museo, era el que usaban, precisamente, los huéspedes distinguidos, que no podían comer en el refectorio grande, de uso exclusivo de los monjes. Destaca por una Última Cena de Domenico Ghirlandaio fechada en 1486, la última de este asunto pintada por el artista, después de la de la Badia de Passignano y la de Ognissanti. La escena se muestra en un espacio real que parece prolongar el de la estancia en la que se ubica mediante el uso de la perspectiva lineal, con una mesa alargada en la que todos los apóstoles se disponen de frente salvo Judas, colocado al otro lado, de espaldas al espectador.

Última Cena de Ghirlandaio en le refectorio pequeño del convento de san Marcos de Florencia

El artista parece que quiso representar un momento anterior al anuncio de la traición de Judas, de ahí que los apóstoles no se muestren agitados sino en posturas serenas, graves y monumentales, en una escena sin dramatismo en la que destaca la atención dada al detalle, una representación convertida en un auténtico bodegón por influencia de la pintura flamenca, con botellas, vasos, tazas, cuchillos, pan, alimentos… repartidos por la mesa y otros elementos con connotaciones simbólicas. Así, las cerezas, de un intenso color rojo están en relación con la sangre de Cristo y son prefiguración de su Pasión. Además, tras el respaldo del banco en el que están sentados los personajes se adivina un jardín porque por encima sobresalen árboles frutales, cipreses y una palmera, símbolo del martirio. También se distinguen dos parejas de aves volando juntas, símbolo de la renovación de la naturaleza, y un pavo real, símbolo de la inmortalidad. En este mismo sentido, sobre el respaldo corrido se lee la inscripción “EGO DISPONO VOBIS DISPOSUIT MIHI PATER MEUS REGNUM UT EDATIS ET BIBATIS SUPER MENSA MEAM IN REGNO MEO”, frase extraída de la liturgia de la misa y que es otra alusión a la Resurrección, y en los extremos hay dos jarrones con lirios y rosas, símbolos marianos.

El resto de crujías de este segundo claustro no son visitables porque en ellas todavía habita una comunidad dominica.

Claustro de santo Domingo

Otros artículos de SAN MARCOS que se publicarán próximamente en Viajar con el Arte:

Las celdas de Fra Angélico en el convento de san Marco (próximamente)
Tres pinturas en tabla de Fra Angélico en San Marcos (próximamente)

Imágenes ajenas:


Fuentes:

SCUDIERI, M., The frescoes by Angelico at San Marco, Firenze, Giunti Marzocco, 2004.