El Juicio Final en el medievo

Una de las representaciones religiosas más recurrentes del medievo es la del Juicio Final, con una rica iconografía plagada de interesantes matices que bebe de distintas fuentes, siendo fundamentales el Apocalipsis de san Juan Evangelista y el Evangelio de san Mateo y, en menor medida, las Profecías de Daniel y el Libro de Job además de algunos Textos Apócrifos.

Juicio Final en la contrafachada de la Basílica de la Asunción de Torcello en la laguna veneciana

En la Alta Edad Media occidental domina la composición del Pantocrátor, Cristo en su Segunda Venida o Parusía, la que promete en la Ascensión, en mandorla como símbolo de la luz que emana de Él, sobre el globo terráqueo y el arcoíris, símbolo de la alianza entre Dios y los hombres, en majestad como Juez Supremo, de cuerpo entero, con la mano derecha levantada bendiciendo y la izquierda bajada para indicar justo el momento de la sentencia o con el rollo o el libro, símbolos de la justicia.

Juicio Final en el ábside central de la iglesia de sant Climent de Taüll, hoy en el MNACB. Es un Pantocrátor sobre la bola del mundo y el arcoiris, en mandorla, rodeado del Tetramorofos, con la Virgen, san Juan Evangelista y los Apóstoles

Juicio Final de la bóveda del baptisterio de san Giovanni de Florencia

Este Pantocrátor resulta de mezclar dos iconografías anteriores: el Cosmocrátor paleocristiano, a su vez derivado de las representaciones imperiales en Roma y Bizancio, en trono; y el Pantocrátor bizantino, siempre de busto y representado en los ábsides de las iglesias.

También puede aparecer con una espada de doble filo en la boca, alusión al doble juicio, o con una hoz, más habitual en los Beatos, o portar una espada en la mano izquierda y un lirio en la derecha como símbolos de la culpabilidad y la inocencia de las almas que acaba de separar.

Es habitual que esté rodeado del Tetramorfos también en alusión al Apocalipsis, donde se dice que está rodeado de cuatro animales con cara de león, de becerro, de hombre y de águila que están adorando al Señor, asunto copiado de las Profecías de Daniel y de Ezequiel, a su vez quizá tomadas de la iconografía mesopotámica, y que aluden a los Evangelistas: el hombre para Mateo, el águila para Juan, el león para Marcos y el toro para Lucas. En el Apocalipsis también se mencionan los Veinticuatro Ancianos, representados tocando instrumentos de cuerda.

Como intercesores ante Cristo pueden flanquearle la Virgen y san Juan, una reminiscencia de la Déesis bizantina, aunque en Occidente es más habitual el Evangelista que el Bautista, pues se copia de la estructura del Calvario. También puede acompañarle el Colegio Apostólico.

Pero a fines del siglo XII surge en Francia, gracias al cambio de sensibilidad que conduce el gótico, un nuevo modelo de Cristo inspirado en el Evangelio de san Mateo, más humano y paternal en vez del vengativo apocalíptico. Conocido como “Varón de Dolores”, está semivestido y muestra las llagas de la Pasión, un Cristo Hombre que viene a juzgar a la humanidad después de haber muerto por ella. En esta versión, suele aparecer rodeado de ángeles con los instrumentos de la Pasión y no es normal el Tetramorfos, pero sí los Ancianos.

Tímpano del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela, con un Varón de Dolores de los más antiguos de la península, de ahí que todavía se encuentre rodeado del Tetramorfos. Los ancianos ocupan la arquivolta (1)

Juicio Final en el retablo mayor de la Catedral Vieja de Salamanca, con Cristo Varón de Dolores rodeado de los ángeles con los instrumentos de la Pasión

La escena también muestra a los muertos saliendo de sus tumbas para ser juzgados, representados desnudos y con una edad en torno a los treinta años. En este sentido, es esencial la figura de san Miguel, protagonista de la Psicostasis o peso de las almas, sin referente en los textos cristianos sino de procedencia copta, a su vez tomado de la tradición egipcia del dios Anubis, disputándose el alma con el demonio, que trata de hacer trampa apoyándose sobre la balanza. Si lleva vestidura militar y porta espada implica mezcla iconográfica con su otra función como jefe de la milicia celestial en la batalla en el Cielo en la que se enfrenta a Satanás para defender el reino de Dios, o con el arcángel que en el Apocalipsis lucha contra el dragón de las siete cabezas para salvar a la mujer encinta.

Juicio Final de comienzos del siglo XVI en la iglesia de san Nicolás de Burgos. Muestra a Cristo Varón de Dolores sobre el arcoiris, con lila y espada, flanqueado por la Virgen y, en este caso, el Bautista, más extraño en el mundo occidental, el Colegio Apostólico y san Miguel en el pesaje de las almas pero con armadura, como jefe del ejército celestial

Una vez juzgados, los salvados se dirigen al Cielo, a la derecha de Cristo, ya vestidos y recuperando la dignidad que cada uno había tenido en vida, mientras que los condenados, habitualmente desnudos, son arrastrados al Infierno, a la izquierda, una espeluznante escena que despertaría las más terroríficas pesadillas de los creyentes. El Cielo también puede representarse como el Seno de Abraham, extraído de la Parábola de Epulón y Lázaro.

El Cielo en el Juicio Final de la contrafachada de la basílica de la Asunción de Torcello

El Infierno en el Juicio Final de la contrafachada de la basílica de la Asunción de Torcello

Los justos en el regazo de tres personajes que hay autores que identifican con Abraham, Isaac y Jacob en la iglesia de san Miguel de Gormaz en Soria

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Comentarios

José Ángel ha dicho que…
Me declaro una vez más rendido "sirista" (seguidor de Sira Gadea).
Sira Gadea ha dicho que…
Gracias!!!!!

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