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lunes, 5 de noviembre de 2012

Hanequin de Bruselas, Egas Cueman y Enrique y Antón Egas (artistas y mecenas)

Los hermanos Hanequin de Bruselas, Antón Martínez de Bruselas y Egas Cueman, arquitectos y escultores, llegaron a la península a mediados del siglo XV procedentes de Flandes atraídos por la fiebre constructiva de la época y se establecieron en Toledo, conformándose como unos de los artistas más representativos del arte hispano-flamenco toledano, una mezcla de las nuevas tendencias arquitectónicas que se estaban desarrollando en la zona de influencia francesa, conocidas hoy como gótico flamígero, y del arte mudéjar peninsular.

01Segundo cuerpo de la torre de la catedral de Toledo, con trazas de Hanequin de Bruselas

A Hanequin de Bruselas se le cita por primera vez en las obras de la catedral de Toledo en 1448 y ya como maestro mayor, de lo que se deduce que debió llegar a la ciudad, como poco, a comienzos de esa década. Desde ese cargo intervendría en las trazas y dirección de la capilla de don Álvaro de Luna y en la capilla de san Juan Bautista, en el segundo cuerpo de la torre de las campanas y en la dirección de la obra de la Puerta de los Leones, que comenzó labrarse en 1452.

Su fama se fue extendiendo por Castilla y también trabajó en la sillería del coro de la catedral de Cuenca o en la capilla funeraria del maestre don Pedro Girón en el convento de Calatrava.

Egas Cueman aparece documentado desde 1453. Debió llegar a Toledo con su hermano Hanequin, colaborando con él en las obras que dirigía en la catedral, y también con Juan Guas en el trascoro de la misma, la obra escultórica del monasterio de San Juan de los Reyes y, muy probablemente, en el palacio del Infantado de Guadalajara.

03Detalle de la portada de acceso a la iglesia de San Juan de los Reyes desde el claustro, en la que Egas Cueman colaboraría como escultor con Juan Guas

04Pequeño detalle escultórico, de apenas 10 cm., en el claustro de San Juan de los Reyes

05Un detalle de la iglesia de San Juan de los Reyes, de gran riqueza escultórica

Enrique y Antón Egas eran hijos de Egas Cueman. Se formaron, fundamentalmente, en las obras de la catedral de Toledo a las órdenes de su tío Hanequin, donde Enrique fue adquiriendo cada vez más renombre y prestigio. En 1496 fueron nombrados maestros mayores de las obras, trabajando habitualmente juntos en muchas de las obras que emprendieron, de ahí que sea difícil discernir qué participación tuvieron cada uno, encargos de envergadura patrocinados por la Iglesia, la Corona y la nobleza y con los que difundieron su arte por toda la corona de Castilla.

Se sabe que en torno a 1510 Antón Egas dirigió las obras de la colegiata de Torrijos y quizá también interviniera en su desaparecido convento franciscano, en un periodo en el que contó como aprendiz con Alonso de Covarrubias, nacido en esa localidad y que contrajo matrimonio con una sobrina suya. También trabajó en el monasterio de Guadalupe o en el de Valparaíso, junto a Chinchón, muriendo en 1530.

En cuanto a Enrique, además de maestro de obras de la catedral de Toledo, poco después también obtuvo el mismo cargo en la de Plasencia, labores que compaginó con otro encargos de envergadura, como las trazas del Hospital Real de Santiago y el Hospital Real de Granada por encargo de los Reyes Católicos, y las del Hospital de Santa Cruz de Toledo, financiado gracias a las disposiciones testamentarias de don Pedro González de Mendoza, el Gran Cardenal.

En estos tres edificios Enrique Egas desarrolló una tipología novedosa en España seguramente inspirándose en el Ospedale Maggiore de Milán, diseñado por Filarete, que fue quien utilizó por primera vez la planta cruciforme para los hospitales, que Egas conocería a través del Tratato di architettura (1461-64) del arquitecto, y que ya se conformaba como edificio independiente de un monasterio, convento o iglesia.

06Planimetria generale dell’Ospedale, 1451 ca. (Firenze, Biblioteca Nazionale, Magliabechiano, foglio 82v) (1)

Así, Egas tomaría la idea de Filarete pero simplificando la planta a una única cruz conformada mediante dos amplias naves cortadas en ángulo recto y con cuatro patios en los ángulos. La idea era que el altar estuviera en el crucero para que desde las cuatro naves pudiera asistirse a los oficios.

07Plantas del Hospital de los Reyes Católicos de Santiago, del Hosptital de Santa Cruz de Toledo y del Hospital Real de Granada, de trazas de Enrique Egas (2)

08Detalle de la fachada del Hospital Real de Santiago

09Fachada del Hospital de Santa Cruz de Toledo

Se cree que ambos hermanos también colaboraron en la decoración con motivos heráldicos en la iglesia del monasterio de San Juan de los Reyes, de trazas de Juan Guas.

10Decoración con motivos heráldicos de los Reyes Católicos en la iglesia de San Juan de los Reyes de Toledo

Otra de las obras más importantes de Enrique Egas fue la traza para la Capilla Real de Granada, elegida como panteón real por los Reyes Católicos en sustitución de monasterio de San Juan de los Reyes tras la conquista del Reino Nazarí.

11Planta de la Capilla Real de Granada (3)

Las últimas investigaciones también apuntan a que Enrique Egas fuera el tracista del palacio de Jabalquinto en Baeza, tradicionalmente atribuido a Juan Guas.

12Fachada del palacio de Jabalquinto en Baeza; la galería superior es un añadido posterior

Toda esta ingente labor familiar dio como resultado lo que en la actualidad se denomina escuela toledana hispano-flamenca, coincidente con el reinado de los Reyes Católicos y con una época de fervor constructivo patrocinado tanto por la Corona como por la Iglesia y la nobleza, sabedores de la gran capacidad del arte como muestra de poder y magnificencia.

3 comentarios:

Antonio Banus Pascual dijo...

Espectacular Sira, como siempre
Antonio

Sira Gadea dijo...

Es la arquitectura, que pone todo se su parte. Muchas gracias, Antonio.

lolo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.