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viernes, 8 de febrero de 2013

El Real Colegio del Espíritu Santo, hoy Universidad Pontificia, en Salamanca

Lo que hoy conocemos como Universidad Pontificia de Salamanca, en su día fue el Real Colegio del Espíritu Santo de la Compañía de Jesús, y como ya hemos tratado de su historia, con múltiples avatares, y hemos visitado su iglesia, vamos ahora a dedicarnos a dar un paseo por el Colegio en sí, con su claustro y otras dependencias visitables. 

Panda sur del Claustro de los Estudios del Real Colegio del Espíritu Santo de Salamanca, con la cúpula y las torres de la iglesia envueltas en la niebla 


Maqueta del Real Colegio, con la iglesia y Claustro de los Estudios al fondo y los dos pabellones a ambos lados, conformando otro gran patio en forma de U que alberga el pequeño Claustro de la Comunidad 

Planta general (1). Las indicaciones son mías 

Lamentablemente, de los dos pabellones, adaptados para uso docente, solo puede verse el exterior. Muestran sillares regulares de piedra de Villamayor formando gruesos paramentos, y se organizan mediante un zócalo que recorre toda la fábrica, cuatro plantas marcadas por impostas horizontales y pilastras ligeramente resaltadas, ventanas regulares desnudas de ornamento, cornisa y cubierta a dos aguas en la que llama la atención el remate mediante galerías abiertas con arcos de medio punto.

Pabellón sur del Colegio en la calle Serranos 

Detalle del pabellón sur por el lado del patio, con la galería de remate iluminada y la cúpula de la iglesia al fondo

La entrada principal al Real Colegio, obra de Jerónimo García de Quiñones, está ubicada a la derecha de la fachada de la iglesia. Se eleva sobre una doble escalinata que salva el desnivel respecto de la calle y muestra primer cuerpo de orden compuesto y segundo de estípites jónicos que enmarcan una ventana coronada con el escudo real y otro escudo con las armas del obispo Beltrán, colocado tras la expulsión de los jesuitas, cuando el edificio se convirtió en Seminario Conciliar. 

Portada del Colegio 

La portada da acceso a unas escaleras y a un zaguán desde el que se llega a la primera planta del Claustro de los Estudios, iniciado por Juan de Setién Güelmes aunque la mayoría se deba a Andrés García de Quiñones, finalizado en 1730 y más en relación con un palacio real que con un claustro religioso. 

Bóveda del zaguán con las siglas de JHS de la Compañía Pandas oeste y norte del Claustro de los Estudios 

Presenta tres cuerpos. Los dos primeros se organizan mediante semicolumnas compuestas de orden gigante que imitan a las de la fachada de la iglesia, con un primer cuerpo de galería de arcos y un segundo, que es el que coincide con el nivel del templo, con balcones coronados por óculos, aunque al principio también fuera concebido con arcos abiertos. Finalmente, el tercer cuerpo presenta balcones entre pilastras. 

Claustro de los Estudios

Detalle de segundo cuerpo. En 1867 Modesto Falcón escribió de este claustro en Salamanca artística y monumental ó Descripción de sus principales monumentos que era “uno de los mejores testimonios del estravio (sic) á donde habia llevado el mal gusto á los discípulos de Churriguera; porque efectivamente no puede haberse empleado con mas desgracia el talento de un artista”, una clara muestra de los infinitos cambios de gusto que se han ido produciendo a lo largo de la Historia del Arte 

El dominio general del muro sobre el vano, con una galería baja con pequeños arcos, dan un aspecto más escultórico que arquitectónico, con un resultado muy barroco. 

Panda norte del Claustro, desde donde se observa, sobresaliendo por encima, la galería que remata el pabellón norte 

Las crujías interiores de los dos primeros cuerpos tienen cubierta de cañón. 

Crujía oeste del primer cuerpo 

Crujía este del segundo cuerpo 

En las cuatro pandas del segundo cuerpo se distribuye la serie iconográfica Vita Ignatii, 28 lienzos del pintor napolitano Sebastiano Conca pintados entre 1749 y 1753 con la vida de san Ignacio de Loyola, único programa iconográfico completo de la vida del fundador. 

Cuadros de la serie Vita Ignatii de Sebastiano Conca 

En el ángulo sureste del claustro se aloja la escalera principal, también de Andrés García de Quiñones e inspirada en la trazada por Rodrigo Gil de Hontañón bajo el patrocinio de fray Domingo de Soto en el convento dominico de San Esteban de 1553. 

Detalle de la escalera de Soto de Rodrigo Gil de Hontañón en el convento de San Esteban a mediados del siglo XVI 

Detalle de la escalera del Real Colegio 

Muestra caja cuadrada con nueve tramos colgantes apoyados sobre arcos rebajados con intradós decorado con tarjetas y balaustrada de piedra. 

Detalle de la decoración del intradós de un arco de la escalera

La bóveda cuenta con decoración de yeserías y estucos con los escudos reales, en la misma línea de exaltación de los protectores del Colegio que la inscripción de la cornisa, que reza: “ESTE COLEGIO SE FUNDO AÑO 1614. FUERON SUS FUNDADORES CON REAL MAGNIFICIENCIA LOS CATHOLICOS REYES D. PHELIPE TERCERO Y Dª MARGARITA DE AUSTRIA”. 

Bóveda que cubre la caja de la escalera 

El Aula General de Teología, en el segundo cuerpo de la panda este, inaugurada en 1746 y hoy Aula Magna de la Universidad, acogía las disputas públicas y solemnes sobre Teología. 

Entrada al Aula General de Teología 

Diseñada por Andrés García de Quiñones, es de planta rectangular, con cuatro tramos y cubierta con bóveda de cañón rebajado decorada con estucos y con los cuadros de los cuatro doctores de la Iglesia Occidental, los santos Jerónimo, Agustín, Gregorio y Ambrosio

Aula General de Teología 

En los testeros figuran sendos cuadros con la Sesión V del Concilio de Trento, cuando el padre Laínez dirige un discurso a los padres conciliares durante la disputa entre jesuitas y dominicos sobre la Inmaculada Concepción de María, obra firmada por Juan Ruiz Soriano Tobar en 1746, y La Compañía como madre de las Ciencias Sagradas acompañada de los doctores del resto de las enseñanzas, enviados por san Ignacio para evangelizar el mundo, rodeados de la Sabiduría, doctos teólogos, exégetas, moralistas, canonistas y también humanistas, matemáticos y astrónomos. 

Sesión V del Concilio de Trento en el testero norte, con San Ambrosio en la bóveda 

La Compañía como madre de las Ciencias Sagradas en el testero sur, con San Jerónimo en la bóveda 

La sillería de madera que recorre toda la sala estaba destinada a profesores y a doctores de otras universidades invitados a asistir a las conclusiones solemnes de Teología. Es de dibujo sencillo, casi austera en comparación con ornamentación de la sala. 

Sillería del Aula General de Teología 

Finalmente, y para completar el conjunto, tenemos que hablar del Claustro de la Comunidad, aunque, lamentablemente, no puede visitarse. Es de planta cuadrada con un solo piso de orden toscano con pilastras adosadas, con una organización mural heredera de los patios del monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Claustro de la Comunidad (2) 

Tras una adecuación realizada por el arquitecto Emilio Sánchez Gil, combinando herencia, con una restauración de las estructuras preexistentes, con las modernas infraestructuras y tecnologías del siglo XXI, en la actualidad aloja la Biblioteca General de la Universidad.

Y llegados aquí, si todavía no lo habéis hecho, no perdería la ocasión de pasear reposadamente e incluso subir a las torres de la iglesia de este colegio jesuita, hoy conocida como "La Clerecía"; os aseguro que no os dejará indiferentes.

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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Maravilloso edificio, gracias por mostrarlo y explicarlo, muy interesante.

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias.

Anónimo dijo...

. COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
EN LA CONDUCCION DIARIA

Cada señalización luminosa es un acto de conciencia

Ejemplo:

Ceder el paso a un peatón.

Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

Poner un intermitente

Cada vez que cedes el paso a un peatón

o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


Atentamente:
Joaquin Gorreta 55 años