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lunes, 23 de septiembre de 2013

La Iglesia de los Santos Justo y Pastor de Segovia

Tras las conquistas territoriales a Al-Andalus en el siglo XI por parte de Alfonso VI, sería su yerno, el conde Raimundo de Borgoña, el encargado de la repoblación de Segovia con grupos de gallegos, asturianos, montañeses, leoneses y riojanos, que pronto empezaron a levantar numerosas iglesias que se muestran como manifestación de distintas influencias presentes en la ciudad.

Uno de estos nuevos templos será iglesia de los Santos Justo y Pastor, levantada a partir de la pequeña ermita del Cristo de los Gascones en el arrabal de El Cerrillo, el actual barrio del Salvador, sobre el barranco que salva el Acueducto en la ciudad de Segovia, una sencilla construcción de comienzos del siglo XII, la propia de una parroquia de arrabal, que atendía las necesidades litúrgicas de una comunidad fundamentalmente formada por tundidores, tintoreros y pañeros.

Ábside de la iglesia

Y es quizá por esta sencillez por lo que no es muy frecuentada por los visitantes de la ciudad, que se quedan sin admirar su espectacular ábside, completamente decorado con pinturas datadas en el último tercio del siglo XII que permanecieron siglos escondidas bajo varias capas de cal y detrás de un retablo barroco, descubiertas casualmente cuando en la década de 1960 parte de la bóveda de yeso que cubría la iglesia se cayó, optándose por eliminar las yeserías barrocas de la nave, reconstruir la cubierta de madera original y sacar a la luz las pinturas.

Detalle del ábside

Lo primero que se ve es la torre campanario

Atrio

Pero vayamos por partes. La portada, de tradición muy segoviana, presenta tres arquivoltas, las dos de los extremos con rosetones esculpidos flanqueado un baquetón en central que apea en capiteles decorados, con motivos vegetales en el del Evangelio y dos sirenas-pájaro para el de la Epístola.

Arquivoltas de la portada

La arquitectura es muy sencilla, con planta rectangular con cubierta de madera y fábrica en hiladas dobles de ladrillo o verdugadas que segmentan y organizan la mampostería, reservando los sillares solo para los vanos y la torre, que debió adosarse al lado del Evangelio a comienzos del siglo XIII si atendemos a la bóveda de crucería cuatripartita del  interior del primer cuerpo, construido en mampostería, y con otros dos más de piedra caliza con dobles arquerías en sus cuatro lados cuyos capiteles muestran animales fantásticos. El remate es un añadido del siglo XVII.

Ábside, en el que se observan las hiladas de ladrillo
y mampostería, y la torre, con los dos cuerpos
superiores de sillares

Planta (1). Las indicaciones son mías

La iluminación procede de varios vanos en el lado de la Epístola y de otros en los testeros de la cabecera y de los pies. En los pies se ubican sendos óculos abiertos en época contemporánea flanqueando una ventana de medio punto arquivoltada, con capiteles decorados y vidriera incorporada en la restauración contemporánea que representa a los santos bajo cuya advocación está la iglesia.

Nave desde la cabecera, con los vanos del en el testero
de los pies y en el lado de la Epístola

En cuanto al testero del altar, presenta dos pequeñas ventanas abocinadas a los lados y otra central igual que la de los pies, de medio punto, arquivoltada y con capiteles decorados y con vidriera también contemporánea, que en este caso representan a una Virgen con Niño.

Nave desde los pies, con los vanos del testero
del ábside sobre el arco de triunfo

Ventana del testero del ábside

En el lado de la Evangelio hay adosadas dos estancias. La más cercana a la cabecera conserva la portada de la antigua capilla del Cristo de los Gascones, que al habérsele adosado la iglesia, quedó hacia el interior, oculta bajo una capa de yeso hasta la mencionada restauración de la década de 1960, siendo el resto más antiguo conservado en el templo, todavía con algún resto de la policromía original.

Portada de la antigua capilla del
Cristo de los Gascones

Presenta arco de medio punto con chambrana de taqueado jaqués y rosca del arco con entrelazos que brotan de una máscara en la dovela central y en el tímpano se representa una escena con un obispo con pontifical y báculo en cátedra, tres figuras femeninas que portan frascos, una de ellas con corona y con vestiduras más lujosas, y un ángel turiferario incensando un pequeño altar cubierto con arco de herradura que protege una cruz.

Detalle del arco y la escena del tímpano

Aunque su explicación no es unánime, quizá la más difundida sea la que dice que representa a Santa Elena, madre del emperador Constantino, acompañada por dos damas de su cortejo, cuando descubrió la Vera Cruz, y que el mitrado sería el obispo Macario de Jerusalén.

Escena del tímpano

Otra explicación es que representa la Tres Marías ante el sepulcro, aunque para algunos autores esta interpretación no explica la presencia de la dama coronada y del obispo.

En esta misma línea, González Montañés la pone en relación, no con el hecho milagroso en sí sino con la ceremonia litúrgica de la Visitatio Sepulchri, con origen en cenobios de época carolingia y que se extiende por toda Europa en los siglos XI y XII. Lo habitual era que se celebrara en maitines del Domingo de Pascua de Resurrección y en ella se dramatizaba la llegada de las tres mujeres al sepulcro vacío cuando el ángel les anuncia que Cristo ha resucitado. En algunos casos, antes ya se había escenificado la Deposición, muchas veces con una figura articulada. Y en este contexto de representación pascual sí se explicaría la presencia de un mitrado como testigo, asistiendo a la misma. En cuanto a la dama coronada, este autor menciona antecedentes franceses en la representación de las Marías coronadas.

Las Tres Marías ante el sepulcro en un relieve del ábside de
Saint-Paul-les-Dax, donde se observa que van coronadas (1)

En apoyo de esta última hipótesis, el autor también recuerda que el tímpano ocupa el acceso al cuerpo inferior de la torre, que funcionó como capilla, seguramente bajo la advocación del Santo Sepulcro, y que sirvió para alojar al Cristo de los Gascones, una talla articulada del siglo XII que en Semana Santa protagonizaba las ceremonias de Crucifixión y Descendimiento, una representación que se desarrollaba en el ábside de la iglesia, de ahí que presente agujeros para los clavos en manos y pies y la herida del costado, aunque los antebrazos no son los originales.

Cubierta del actual cuerpo inferior de la torre, que se cree que funcionaría como
capilla. Después se levantaron encima los dos cuerpos superiores y se
habilito una caja de escalera, arriba a la derecha

La otra estancia a este lado de la nave muestra un amplio arco apuntado y es una capilla barroca del siglo XVII cuya construcción fue patrocinada por el mercader de paños Juan Vélez de Arcaya, con la capilla propiamente dicha, de planta cuadrada cubierta con cúpula, que alberga una urna con el Cristo de los Gascones, además de una sala rectangular con bóveda de cañon para reuniones, sede de la Cofradía de la Santa Esclavitud del Santísimo Cristo, la más antigua de la Semana Santa segoviana, tradicionalmente formada por abogados de la ciudad.

Detalle de la pechina de la cúpula de la capilla de la Cofradía
de la Santa Eclavitud del Santísimo Cristo, con el arco
apuntado hacia la iglesia, a la derecha

Cúpula barroca de la capilla

Cristo de los Gascones

Detalle del Cristo de los Gascones

Aunque la talla articulada ya no se hace el Desenclavo en la iglesia, la imagen sigue procesionando en la urna acristalada en el Santo Entierro del Viernes Santo.

En el lado de la Epístola hay otra capilla con una sencilla pila bautismal.

El presbiterio, abierto a la nave mediante un amplio arco de triunfo, muestra planta rectangular de bóveda de cañón rematada en semicírculo con cubierta de casquete y está completamente decorado con pinturas datadas en el último tercio del siglo XII y escondidas durante siglos bajo varias capas de cal y hoy consideradas uno de los conjuntos de decoración mural románica mejor conservados de la península.

Presbiterio, abierto mediante un arco de triunfo

El ciclo iconográfico ya comienza en el propio intradós del arco del triunfo, donde se narran episodios del Génesis, distinguiéndose perfectamente escenas como el Pecado Original o Caín y Abel y la Disputa de las fieras como metáfora de la lucha entre los hermanos.

El Pecado Original en el intradós del arco

Caín y Abel

Como era habitual en las iglesias del periodo, en el casquete aparece un Pantocrator, en mandorla, bendiciendo con la mano derecha y con el libro apoyado en la pierna izquierda. Está rodeado de una segunda mandorla con los Veinticuatro Ancianos del Apocalipsis con sus instrumentos musicales y sus tarros y con el Tetramorfos en las esquinas. A los lados de los símbolos de los santos Lucas y Marcos se desarrollan dos escenas difícilmente identificables.

Pantocrator rodeado de los Venticuatro Ancianos del Apocalipsis

Detalle de los Ancianos con sus instrumentos

La bóveda de cañón está presidida por un Agnus Dei en medallón portado por dos ángeles y a los lados se desarrollan dos escenas de interpretación algo confusa.

Bóveda del ábside

La del lado del Evangelio se ha querido interpretar como el Milagro de la Misa de San Gil, en la que Carlomagno confesó un gran pecado, lo escribió en un papel depositado en el cáliz de celebración y, al retirarlo, éste estaba en blanco como símbolo del perdón concedido, una escena muy frecuente en los ciclos franceses y mencionada en varios textos de la época, como el Codex Calixtinus o la Legenda Aurea de Iacopo da Varazze.

Detalle de la escena que algunos autores identifican con el
Milagro de la Misa de san Gil

En lado de la Epístola se observan dos figuras nimbadas, una con palma de palma de martirio, por lo que se ha pensado que podrían ser los santos Justo y Pastor, algo extraño porque fueron martirizados siendo niños, junto a otras cuatro más de menor tamaño. Quizá tenga que ver con la difusión del mensaje evangélico por parte de los Apóstoles, el del mismo tamaño que Cristo identificable con Santiago si lo que lleva en la cabeza se identificara su característica concha de peregrino.

Escena al otro lado del Aguns Dei de difícil identificación

En los registros siguientes hacia abajo, en el lado del Evangelio nos encontramos con una Última Cena a la izquierda que se corresponde a la derecha con otra escena que muestra otros tres episodios de la Pasión, con San Pedro cortando la oreja al judío Malco, el Beso de Judas y el Prendimiento.

Última Cena

Registro con San Pedro cortando la oreja al judío Malco, el Beso
de Judas
y el Prendimiento, de izquierda a derecha

Detalle del friso anterior

Se supone que en el registro más bajo que recorre todo el ábside se continuarían los episodios de la Pasión. En el lado del Evangelio no se ha conservado nada, en su día modificado para añadir el arcosolio funerario de don Pedro de Avela, miembro de la corte de los Reyes Católicos, redescubierto, aunque mutilado en su decoración, también en las obras de restauración de la década de 1960, oculto detrás del retablo barroco que se retiró.


Monumento funerario a don Pedro de Avela, en el lado
del Evangelio del prebiterio

Pero continuando en el sentido de las agujas del reloj, en el frente circular, bajo el Pantocrator del casquete, primero se sitúa una Crucifixión en la que, a pesar del deterioro, se distinguen a María y San Juan mientras a Cristo le clavan la lanza en su costado izquierdo y dos ángeles sobre la cruz; y a continuación vemos un Descendimiento que quedó solo planteado, en sinopia, sin que se sepa la razón por la que no se concluyó, con una inscripción clara bajo el ala del ángel de la izquierda en la que puede leerse “NON POTEO FACERE PINTURAS”.

Crucifixión

Descendimiento

Inscripción "NON POTEO FACERE PINTURAS" 

En el lado de la Epístola apenas queda resto alguno, pero la pintura del vano abocinado que hay en esa parte muestra tres guerreros y una tupida decoración vegetal, puestos en relación con la Resurrección.

Tres guerreros en el vano de la Epístola del presbiterio

El Árbol de la Vida

Las dos escenas frontales de la Crucifixión y el Descendimiento formaban un perfecto escenario para la representación que tenía lugar en este ámbito el Viernes Santo, cuando el Cristo de los Gascones era colgado y tenía lugar la escenificación de esa parte de la Pasión, con dos orificios en la bóveda absidal que todavía se aprecian que servirían para colgar la cruz con la talla del Crucificado.

Además, la iglesia conserva una lápida de donación en el testero de la cabecera, en el lado del Evangelio, algunas cruces de consagración, la más destacada en la rosca del arco de acceso al presbiterio en ese mismo lado, y parte de la escena de la Última Cena, lo único conservado de todo del programa iconográfico que cubriría las paredes de la nave.

Lápida de donación en el testero de la cabecera
del lado del Evangelio

Arco del presbiterio, con una de las cruces de consagración a la izquierda

Fragmento de otra Última Cena

Quiero terminar dando las gracias a Rafael, por su amabilidad y por transmitirnos todo su conocimiento acumulado de una iglesia que ama y que mantiene abierta todos los días.

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Imágenes ajenas:

(1) GONZÁLEZ MONTAÑÉS, J., "El tímpano de San Justo de Segovia y la Visitatio Sepulchri”, Románico: Revista de arte de amigos del románico, nº 9, 2009, pp. 10-19.

Fuentes:

GONZÁLEZ MONTAÑÉS, J., "El tímpano de San Justo de Segovia y la Visitatio Sepulchri”, Románico: Revista de arte de amigos del románico, nº 9, 2009, pp. 10-19.

35 comentarios:

nacho san marcos dijo...

Extraordinario reportaje Sira. Me encanta esta maravilla de Iglesia, desde la planta general, el ábside polícromo con su arco de triunfo de ladrillo y el sello de Consagración, La entrada a la Capilla del Cristo de los Gascones con ese tímpano es fabulosa. Nunca había visto un Cristo articulado románico, sí góticos, que tienen un realismo tremendo. Pero sobre todo, tu análisis descriptivo, que va de la generalidad al detalle concreto, con la definición precisa de todos los elementos que configuran la arquitectura del edificio y su ornamentación, me encanta. Siempre aprendo de tus reportajes y los estudio varias veces porque constituyen para mi auténtica inspiración, que aplico posteriormente a mi modo de entender, y explicar la arquitectura. Gracias por tu conocimiento, y enhorabuena por este espléndido reportaje que hace grande esta pequeña Obra de Arte

Esther i Toni dijo...

Cuando visitamos Segovia, ya hace unos años, desconocíamos la existencia de esta maravilla. Habrá que volver y mejor aún con este reportaje en la mano, cuyas descripciones son las necesarias para no perderse detalle. Enhorabuena!!

Anónimo dijo...

Las celebraciones de la Semana Santa de Segovia se inauguran cada año, desde el 2007, con la representación del espectáculo "Misterio del Cristo de los Gascones", recreación libre de la ceremonia litúrgica para la cuál debió de construirse el Cristo de los Gascones. Así que, si queréis ver la iglesia de San Justo convertida en escenario teatral, podéis estar al tanto de las fechas de representación (las entradas se agotan rápidamente cada año).

http://naodamores.com/marcos/Dosier%20Cristo/general%20fotos.html

Para cualquier cosa, podéis poneros en contacto con nosotros.
Un saludo
https://www.facebook.com/nao.damores
www.naodamores.com

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias, Nacho. Que todo un maestro me diga que aprende de mis reportajes me deja flotando en una nube mezcla de agradecimiento y algo de vergüenza. Un abrazo grande.

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias, chicos. Es una iglesia que queda fuera del circuito habitual y apenas es conocida por los visitantes de la ciudad. Me encanta que os haya gustado y si pensáis en volver, espero una llamadita, que yo estoy a apenas 45 km. y haré lo imposible por acompañaros, por lo que no necesitaréis el reportaje en la mano sino un bozal para ponerme en la boca cuando ya no aguantéis más mi incontenible verborrea. Un beso.

Sira Gadea dijo...

¡¡Qué emocionante representación!! Tiene que ser una absoluta maravilla, y más en ese enclave. Muchísimas gracias por la información y estaré atenta, no lo dudéis ¿ya hay fecha para 2014? Un saludo.

Anónimo dijo...

Todavía no hay fecha cerrada, porque depende de cómo se cierre finalmente la gira 2014 para este espectáculo (últimamente el "Cristo de los Gascones" está girando mucho por América), pero suele hacerse el fin de semana anterior al Viernes de Dolores... lo anunciaremos con tiempo. Un saludo

Sira Gadea dijo...

Pues estaré pendiente. Muchas gracias.

enrique dijo...

Recordar que en el descubrimiento de las pinturas del abside tuvo mucho que ver don Juan de Contreras, marques de Lozoya, insigne historiador segoviano y una de las personas más enteramente buenas que hayan existido, en el sentido machadiano.
Recuerdo que siendo niño me impresionaba mucho el Cristo de los Gascones cuando lo veía en la procesión del Viernes Santo.
Claro que ara Cristo impresionante el del convento de las Claras de Palencia, que bien vale una entrada!
Un abrazo.

Sira Gadea dijo...

Es verdad, muchas gracias por recordar al marqués de Lozoya, artífice de la restauración. Lo del convento de las Claras, no te creas que cae en saco roto, que queda anotado. Esto de tener que ir, ver, disfrutar, fotografíar, documentarse... exige su tiempo y su dinerillo, que habrá que ir buscando patrocinios y esas "menudencias". Muchas gracias por tu comentario, Enrique. Un abrazo con afecto.

Calamidad dijo...

¿Y yo que no he conseguido ver esta iglesia habiendo vivido allí un lustro? No tengo perdón de dios. Gracias por traérnosla, Sira. Sabía de sus pinturas, pero desconocía todo lo demás.

Metiéndome en conversaciones ajenas, estoy con Enrique: una visitilla a Palencia y su convento de las Claras, a la catedral, al monasterio de San Pablo (con sus espectaculares tumbas de los marqueses de Poza entre otras maravillas)... Eso por hablar solo de la capital que si nos ponemos con la provincia, aburriría a las vacas con el listado.

Besines.

Sira Gadea dijo...

Palencia está pendiente. A ver cuándo. Y aquí no hay conversaciones ajenas, todos participamos y aportamos o eso me gustaría que sintierais los que os paseáis por viajar con el arte. Un beso fuerte, bella Calamidad.

enrique dijo...

Mi padre nació en Palencia y mi madre en Segovia.
No digo más...

Sira Gadea dijo...

Pues preciosas y entrañables las vinculaciones que tienes con ambas ciudades.

Calamidad dijo...

Bueno, pues yo soy palentina, así que os hago una guía en un santiamén de las bondades de mi tierra ¡encantada! Y si se da la casualidad de pillarme por aquellos lares, encantada también de hacer un buen paseo artístico, culinario y vinícola. ;-D

Sira Gadea dijo...

Te tomo la palabra ahora mismo, jajajaja...

Alba dijo...

Encantada Sira de haber descubierto tu blog y ese articulo tuyo con el cual un día de estos me gustaria ir a Segovia visitar esa iglesia.

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias, Alba. Bienvenida a viajar con el arte. Espero que lo disfrutes y me encantaría poder seguir contando contigo y tus comentarios. Un saludo.

Rafael Fuster dijo...

Magnífico documento. La mejor forma de preservar nuestro patrimonio histórico y cultural es darlo a conocer. Más en los difíciles tiempos que corren. Adelante con esta iniciativa Sira.

Francesc C dijo...

Poco puedo añadir a lo que ya te han dicho, el documento es magnifico. Gracias por descubrirnos el arte del románico segoviano.

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias. Tienes toda la razón, cuanto más se conozca, más lo amaremos entre todos. Un saludo, Rafael.

Sira Gadea dijo...

Gracias a ti, Francesc C, por tu comentario y por pasearte por viajar con el arte. Me alegro de que te haya gustado. Un saludo.

Luis Ignacio Merino Rodriguez dijo...

Pues nada; nos llevamos un bozal, pero no creo que haga falta. Jeje
¡Ah! El artículo muy bueno, aunque este Dios Majestad tiene cara de malo, pero de eso tu no tienes la culpa. Por cierto; se da un cierto aire al de Monreale; ¿no serán hermanos?

Luca Panzieri Garcia dijo...

Gracias Sira por tu espe`lendiod articulo sobre San Justo. Mi primer articulo sobre esta Iglesia pue en 1959, estando en ruina. Mi padre la restauró una vez. Yo dos más.
Te aseguro que tu trabajo es de enorme utilidad y de precisión encomiable.
Te escribo en el mail de mi nieto. Al ver tu articulo he sentido la necesidad de enviarte mi felicitaciñon, admiración y aprecio
Alberto Garcia Gil. Arquitecto

Sira Gadea dijo...

Pues muchísimas gracias, Alberto. Me siento muy honrada de que una persona que conoce tan bien la iglesia, que tanto la ha estudiado y tanto ha hecho por que hoy podamos contemplarla en todo su esplendor, admire mi trabajo. Reitero las gracias. Un cariñoso saludo.

Antonio Banus Pascual dijo...

Fantastico Sira, como siempre. En la interpretacion del timpano creo que la coronada es la Virgen y es la visita a sepulcro con los oleos, pero ya sabes wque soy aparejador y no estudioso del arte

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias, Antonio. Los estudiosos no se ponen de acuerdo respecto a la interpretación del tímpano. De todos modos, entre las Marías que visitan el sepulcro yo creo que no estaba la Virgen. En los textos en donde se las identifica con nombres creo que se refieren a María Magdalena, María la madre de Santiago y María Salomé. Un abrazo.

Antonio Banus Pascual dijo...

Me lo he vuelto a leer Sira, y me da un poco de vergüenza el mio; claro que distintos, tu profesional y yo amateur.
Sabes, hay quien dice que Santiago era hermano de Jesús y quizas por ahi van los tiros.
No recuerdo la fecha en que los evangelios apocrifos fueron censurados y apartados de escena, pero ese dato creo que está por ahí. Un abrazo

Sira Gadea dijo...

Son muy diferentes y buscan objetivos distintos, Antonio. No hay que comparar. Ya me gustaría a mi ser capaz de esa inmediatez, de esa frescura y de esa capacidad de transmitir, en vez de mis "sesudos" y muchas veces plomizos parrafazos. Pero es lo que hay. Yo creo que los Apócrifos fueron tantos y tan variados que se fueron retirando con el tiempo. De todos modos es que, aunque yo me río con lo de la "teoría tripédica gatuna", la mayoría de las veces hay que tener en cuenta demasiadas cosas para poder llegar a conclusiones. Lo demás es especular, que es muy divertido, pero queda al margen del terreno de la investigación histórica. Los textos estaban al alcance de muy pocos en esa época y resulta algo inverosímil pensar que un maestro escultor del momento acudiera a ninguno, ni canónico ni apócrifo, para elaborar ninguna historia, entre otras cosas porque es más que probable que no supiera leer latín.

Bonifacio Esteban dijo...

Me ha encantado conocer esta iglesia a través tuyo, Sira. Es una entrada preciosa, y me ha llamado mucho la atención la escultura de Pedro de Avela, que no conocía, y se enmarca dentro de las imágenes de caballeros o personajes "orantes".
Apunto esta iglesia para mi próxima visita a Segovia.

Sira Gadea dijo...

Es preciosa, seguro que te encantará in situ, Bonifacio. Un abrazo.

Pacucha Casas dijo...

Muchas gracias Sira por el reportaje que me ha hecho disfrutar y desear volver cuanto antes para echar miradas diferentes en esa ciudad, que al tener tanta oferta, hace que esta joya pase ignorada. Gracias que está cerca

Sira Gadea dijo...

Gracias a ti Pacucha, tienes toda la razón, pasa desapercibida, pero no tendría porqué, pues conserva uno de los mejores ciclos pictóricos in situ de Castilla y León.

Marcos Aceves y Julia Lazo Gallo dijo...

Felicitaciones

Sira Gadea dijo...

Gracias