Translator

martes, 19 de marzo de 2013

El cenotafio de los santos Vicente, Sabina y Cristeta de San Vicente, en Ávila

La imponente Iglesia de San Vicente, justo al lado de la puerta noreste de la muralla, extramuros de la ciudad de Ávila, se construyó para albergar las reliquias de los hermanos Vicente, Sabina y Cristeta, santos mártires perseguidos por el gobernador Daciano en la primera década del siglo IV, época de los emperadores romanos Diocleciano y Maximiano, martirizados en esa ciudad y enterrados por un judío arrepentido y convertido al cristianismo, una hagiografía que conocemos gracias a la Passio sanctorum martyrum Vicentii, Sabinae et Christatae, una de las historias recogidas en el Pasionario Hispánico y escrita, según qué autores, entre fines del siglo VI y comienzos del VIII.

Cenotafio de los santos Vicente, Sabina y Cristeta, de fines de lsiglo XII

El monumento que acogió lo que se creyó que eran sus restos, que en la actualidad están en el altar mayor, se ubica al inicio del transepto, bajo el arco toral, una obra excepcional de la escultura románica de fines del siglo XII a la que en el XV se le añadió el baldaquino gótico que lo protege.

Cenotafio con el baldaquino del siglo XV

El esquema del cenotafio es el de los relicarios de orfebrería que imitan en volumen una iglesia de tres naves con cubierta a dos aguas y está decorado con relieves atribuidos al maestro Fruchel, seguramente borgoñón, lo mismo que las esculturas del pórtico occidental.

Frente sur

La policromía, que se cree añadida por las mismas fechas en las que se erigió el baldaquino, estaba bajo una capa de pintura blanquecina que fue retirada en 2007.

La parte inferior se organiza mediante cuatro arcos polilobulados soportados por haces de columnas pareadas sobre las que aparecen representaciones de la serie “ora et labora”, con el monje que ora, el copista, el músico, el encuadernador… En la superior aparecen diez escenas, cinco por lado, del apresamiento, martirio y muerte de los santos.

Detalle d elos monjes de la serie "ora et labora"

En las esquinas se ubican los apóstoles emparejados. 

Dos de los apóstoles de las esquinas

En cuanto a los frontales, el del este está presidido por una Epifanía flanqueada por el Viaje de los Magos y el Sueño de los Magos. El culto a los Reyes Magos fue muy importante en la Edad Media, similar al de los santos. Por ello a veces su historia se desarrolla en distintas escenas formando un pequeño ciclo. En las representaciones románicas es habitual que los Magos vayan a caballo porque en Europa no se conocían los camellos.

Viaje de los Reyes Magos

En la Epifanía, San José aparece a la derecha, con el pelo y barba gris y con un gesto con la mano que indica que está dormitando. Y es que apenas es representado en la Edad Media y cuando sale es siempre un hombre mayor que aparece un segundo plano, dormido o alejado del centro, una convención iconográfica que busca destacar la virginidad de María, la concepción de Jesús por obra y gracia del Espíritu Santo, sin que él interviniera para nada.

Epifanía

Según el Evangelio de Mateo, Herodes el Grande había sido informado por sus astrólogos, que habían interpretado las señales del cielo, del nacimiento del Rey de Reyes, y ante su miedo a ser destronado decidió que tenía que matarle, por lo que cuando se enteró de que los Magos iban a visitarle, les hizo ir a su palacio y les pidió que después le informaran del lugar del nacimiento porque también él quería adorarle. La escena del Sueño de los Magos está en relación con este episodio y narra cómo, estando ellos dormidos tras la Epifanía, se les apareció un ángel para avisarles de las intenciones de Herodes y de que no volvieran a su palacio. Siempre se les representa acostados en la misma cama y con la corona puesta.

Sueño de los Magos

En el frontal oeste aparece un Pantocrátor, el Cristo del Juicio Final, en mandorla, como símbolo de la luz que emana de él, en este caso flanqueado sólo por los símbolos de San Juan y San Lucas en vez de por el Tetramorfos completo. Es un Pantocrátor curioso porque aparece con cabello y barba blancos, cuando lo habitual es que sea un hombre más joven, acorde con la edad de Cristo.

Pantocrátor

El relato del martirio de los hermanos, narrado con crudeza y realismo, aunque todavía con las figuras acopladas a la ley del marco, una característica románica, se inicia en la cara norte y de izquierda a derecha. Comienza con San Vicente maniatado llevado ante Daciano y después conducido a prisión por dos esbirros, donde van a verlo sus hermanas y le convencen de que huya. La siguiente escena representa a Daciano dando la orden de persecución a dos soldados a caballo y la última de este frente se muestra a los tres hermanos saliendo de la ciudad.

1ª parte de la historia, cuando Vicente es acusado y llevado a prisión, huye con
sus hermanas y Daciano da orden de perseguirlos

Daciano dando la orden de persecución de los hermanos

El relato continúa por la cara sur con el prendimiento de los hermanos, que son desnudados, secuencia resuelta con gran maestría teniendo en cuenta las fechas, sometidos a potro en forma de aspa para descoyuntarlos, con una representación de los verdugos que consigue reflejar claramente el esfuerzo que deben hacer para abrir el aspa.

Los hermanos son desnudados y sometidos a tortura

En las siguientes escenas los cráneos de los mártires son aplastarlos entre dos grandes losas de piedra, tormento en el que colabora un judío, mientras la Dextera Dei bendice las almas de los mártires en forma de niños pequeños, que son transportados al cielo por dos ángeles en un paño de pureza. Pero una serpiente que surge de entre los cuerpos de los mártires se le enrosca en el cuello del judío que, arrepentido, implora el perdón divino. Llama la atención que sólo están completamente desnudas las hermanas, pues san Vicente aparece cubierto con un paño.

Muerte por aplastamientos entre losas y arrepentimiento del judío

Finalmente, en la última escena, el judío convertido está tallando los tres sepulcros de los mártires.

El judío construyendo los sepulcros


Fuentes:

12 comentarios:

Luciano (Argentina) dijo...

El cenotafio es verdaderamente imperdible. En pocos lugares pude apreciar semejante obra, tan particular y colorida. La piedra a la vista dentro del templo le da un aspecto de fortaleza magnífico. El retablo mayor todo dorado es muy imponente también. Tanto como la nota, recomiendo pasar por el lugar al visitar Avila.
Saludos

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias por el comentario, Luciano. El cenotafio es una imponente obra que indica el inicio del gótico en escultura en la Península Ibérica. La reciente restauración ha conseguido recuperar la policromía, que contribuye en mucho al realismo de las escenas. Una verdadera maravilla. Saludos también para ti.

Carlos Prieto dijo...

Otra de tus publicaciones magistrales, Sira. Con tus fotos e información detallada nos has ido llevando de la mano para conocer y entender toda la simbología de esta joya románica. Muy agradecido por compartir tus posts con todos nosotros. Un beso.

Sira Gadea dijo...

Muchas gracias por tus palabras, Carlos. Es un poquito como ir juntos a verlo ¿no?

Ricardo Foti dijo...

ES SOBRECOGEDOR ESTAR EN SU PRESENCIA

Sira Gadea dijo...

Coincido completamente contigo, Ricardo. Gracias por pasearte por aquí y dejar tu comentario.

teaenlaazotea dijo...

Mil gracias por acercarme a esta maravilla.
En cuanto pueda ir a Avila es de lo primero q iré a ver.Preciosa,original!!!
Gracias

Sira Gadea dijo...

Gracias a ti, teaenlaazotea.

Jose Manuel Millera dijo...

Soy el autor de las fotografías, para que me incluyas en los títulos de credito. José Manuel Millera Ruiz

Sira Gadea dijo...

No sé a qué fotografías te refieres, Jose Manuel Millera, pues todas las que aparecen en este artículo son mías, realizadas con mi cámara el 2 de marzo de 2013.

carmen mcgt@telefonica.net dijo...

Maravillosa. Es tuve en Avila cuando se celebraron Las Edades del Hombre y visitamos con detenimiento la imponente catedral y el Monasterio de Santo Tomás, sin duda hay que volver.Gracias.

Sira Gadea dijo...

Es una ciudad monumental a la que siempre merece la pena volver. Muchas gracias a ti, carmen mcgt@telefonica.net.