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lunes, 2 de junio de 2014

El Museo de Palencia

El Museo de Palencia, propiedad del Estado pero gestionado por la Junta de Castilla y León, fue inaugurado en 1997 en la Casa del Cordón, siendo su director en esa época el arqueólogo Mariano del Amo.

Mosaico de Océano y las Nereidas

El grueso de su colección está formado por piezas arqueológicas desde la prehistoria hasta el medievo recogidas desde las desamortizaciones del siglo XIX y procedentes de dos colecciones, la de la Comisión Provincial de Monumentos y la del Ayuntamiento de Palencia, fruto de donaciones particulares, y que en 1921 se unificaron para crear un primer Museo Provincial que fue instalado en unas dependencias de la Diputación Provincial.

Un aspecto del museo

Pero en la década de 1980 se pensó que era necesario que la colección contara con un edificio propio, por lo que la Diputación adquirió la Casa del Cordón, una antigua posada del siglo XVI, el único edificio civil de esta época que se había conservado en la ciudad, con cordón franciscano a modo de alfiz y dos escudos que parecen indicar que el edificio perteneció al mayorazgo de doña Isabel Rodríguez Monroy y su marido, el relator del Consejo de Castilla don Francisco Núñez de Paz.

Detalle del ámbito central del museo

Habilitado para la actividad museográfica según proyecto arquitectónico de Luis Arranz Algueró, museográfico de Mariano del Amo y montaje expositivo de Macua & García Ramos, se aprovechó que el interior, un solar irregular, estaba prácticamente en ruinas, para levantar un edificio singular de nueva planta en el que sólo tuvo que respetarse la fachada y algunos escasos elementos sueltos del interior.

Fachada de la Casa del Cordón desde el solar, apreciándose que es
lo único que se conservó del edificio del siglo XVI (1)

La fachada del museo en la actualidad

Estado de la Casa del Cordón desde el patio interior antes de su demolición completa
para la erección del museo, donde se conservan varias de las columnas que aquí
se ven empotradas en el muro de mampostería (1)

Columnas del patio de la Casa del Cordón conservadas en el interior del museo

Perspectiva axonométrica, con la fachada de la Casa del Cordón a la derecha y el resto del edificio acoplado
al solar irregular interior (1)

Concebido en torno a un patio cubierto por una enorme cúpula de cristal, cuenta con tres plantas de exposición unidas por una escalera suspendida que da mucho juego visual, aunque lo que más destaca es la luz que proporciona la cúpula y que crea espacios de claridad escalonda, permitiendo establecer criterios de priorización para la exhibición de las piezas, un edificio espectacular en su interior, con elementos arquitectónicos de hormigón visto y suelos de pizarra negra brillante, pero que pasa completamente desapercibido hacia el exterior, algo que, quizá, no favorezca su difusión.

Plantas sótano y primera abiertas al patio central, donde se expone el mosaico romano del siglo IV
Océano y las Nereidas, encontrado en Dueñas en 1962

Cúpula central de cristal

En cuanto a la exposición permanente, en la Planta sótano se ubica una sala de audiovisuales y la colección de Prehistoria, en la Planta baja está la recepción y las obras romanas y en la Planta primera se encuentra un salón de actos y las obras de la Edad Media, con todos los espacios articulados alrededor del espectacular patio.

Además del espacio expositivo, en un segundo sótano se encuentran los almacenes de los fondos del museo y en las Plantas segunda y tercera están las dependencias administrativas, una biblioteca, un taller de restauración, un laboratorio fotográfico…

La sección de Prehistoria, ubicada en la Planta sótano 1, se divide en tres zonas, con el mencionado audiovisual, un mapa de la provincia que indica los principales yacimientos arqueológicos y la exposición de objetos en vitrinas organizadas radialmente en torno al espacio central abierto hasta el techo, que se concibió como ámbito polivalente pero en el que se ha quedado instalado el mosaico romano del siglo IV procedente de Dueñas Océano y las Nereidas, que así puede contemplarse desde los pisos superiores.


Plano de la Planta sótano 1 dedicada a la Prehistoria, con la distribución de las vitrinas por épocas.
Fotografía de la señalética del museo

Las piezas de la exposición permanente están agrupadas según criterios cronológicos, pasando por el Paleolítico, el Neolítico, el Calcolítico, la Edad del Bronce y la Primera Edad del Hierro, indicando en qué yacimientos fueron encontradas, destacando Los Llanos, en San Quirce de Pisuerta, La Velilla en Osorno, La Huelga en Dueñas, Los Barahones en Valdegama, Paredes de Nava, Castromocho, Tariego, Monte Bernorio, Palenzuela…

Herramientas del Paleolítico

Distintos objetos del Neolítico

Armas de la Edad del Hierro

En el museo hay una especial atención a la cultura celtibérica, con desarrollo en el territorio a partir del siglo III aC., dividida en vacceos, asentados en Palencia, Tariego y Paredes de Nava, cántabros, en la zona montañosa del norte, con el yacimiento de Monte Bernorio como lugar más destacado, y arévacos, en torno a Palenzuela.

Cerámica celtibérica

Todos estos yacimientos y, sobre todo, la necrópolis de Palenzuela, han proporcionado muchos objetos de uso doméstico, armas y joyas, manifestaciones esenciales para conocer la cultura de los pueblos prerromanos que habitaron la zona.

Piezas celtibéricas

Fibula celtibérica con forma de caballo 

El conocido como “Tesoro de las Filipenses” recibe ese nombre porque se localizó durante la construcción del Colegio de las Filipenses, en 1956. Lamentablemente no se conserva entero porque la noticia no trascendió y hubo un “reparto del botín” antes de que actuaran las autoridades. Lo conservado en el museo es el recipiente cerámico en el que estaba y torques, brazaletes, otras joyas de adorno personal de plata adscritos a la cultura celtibérica vaccea y varias monedas fechadas en los siglos II y I aC. que serían escondidos durante el periodo de inseguridad provocado en la Meseta por las Campañas de conquista romana de Sertorio, en torno al año 72 aC.

Parte del “Tesoro de las Filipenses”

Las colecciones del Periodo Romano ocupan la Planta baja, a cota de calle. Para su exposición no se ha elegido un criterio cronológico sino el de formar un conjunto que refleje los distintos aspectos de la vida romana.

Plano de la planta calle, con la recepción y la colección del Periodo romano.
Fotografía de la señalética del museo

Así, el ámbito familiar está representado por vajillas, cerámicas, vasos de vidrio, lámparas y objetos de bronce de diversos usos, además de otros de adorno personal e incluso de cirugía.

Vidrio romano

Lucernas romanas

Vitrina con fragmentos de piezas cerámicas de terra sigillata

El ámbito funerario está reflejado mediante estelas, urnas cinerarias y objetos de ofrenda.

Estelas funerarias romanas

La escultura no está casi presente pero cuenta con dos piezas excepcionales, los bustos de un hombre y una mujer de época antonina, segunda mitad del siglo II, hallados en Becerril de Campos.

Busto masculino hallado en Becerril de Campos

También destaca un conjunto de pequeñas esculturas decorativas de bronce fechadas en el siglo II, normalmente asociadas a la vida doméstica, y que podría sugerir un taller provincial.

Además, la colección de arte romano cuenta con capiteles, columnas, algún mural de pintura y el mencionado mosaico de Océano y las Nereidas, una impresionante pieza de extraordinaria calidad pictórica con una gran máscara del dios rodeado de su cortejo cabalgando sobre animales marinos, datada en el primer tercio del siglo IV y hallada en un edificio termal, quizá en la parte del frigidarium, de Villa Possidica, junto al monasterio cisterciense de san Isidro, en Dueñas, ejemplo de la sofisticación que alcanzaron las villas tardorromanas en la provincia de Palencia, como demuestra también la Villa romana de La Olmeda.

Capiteles corintios

Dibujo del mosaico del frigidarium de Villa
Possidica, con la escena de Océano y
las Nereidas
 en la parte de abajo.
Tomado de la señalética del museo

Detalle del mosaico del frigidarium de Villa Possidica con la escena de Océano y las Nereidas

Detalle de una de las Nereidas

Maqueta del yacimiento de La Olmeda

La exposición de la Edad Media, en la Planta primera, se divide en tres áreas.

Plano de la Planta primera, con el salón de actos y la colección la Edad Media. Fotografía de la señalética del museo

Una de ellas se centra en la época visigoda, con elementos arquitectónicos de la basílica de San Juan de Baños de fines del siglo VII, una maqueta del templo, broches de cinturón, anillos, fíbulas, pendientes, distintas monedas… procedentes de las excavaciones de las necrópolis de Herrera de Pisuerga, Villajimena y Aguilar de Campoo.

Maqueta de San Juan de Baños

Otra zona es la dedicada a la arqueología medieval entre los siglos XI y XIV. En ella se exponen elementos arquitectónicos de Támara, Quintanaluengos, Santa Cruz de la Zarza… o canecillos y capiteles del siglo XI de San Martín de Frómista que llegaron al museo tras la restauración de la iglesia de Aníbal Álvarez a fines del siglo XIX, cuando se colocaron in situ copias de estas piezas.

Capitel de Sansón del monasterio de Santa Cruz de la Zarza de Ribas de Campos

Capitel de San Martín de Frómista con personajes luchando contra sendos leones

Uno de los capiteles más interesantes de Frómista muestra, aunque incomprensiblemente mutilada por mostrar las figuras desnudas, la escena de Caín matando a Abel, y denota cómo el artista debió tomar como referencia un sarcófago romano del siglo II con escenas de la Orestíada que estaba en la abadía de Husillos y que hoy pertenece a las colecciones del Museo Arqueológico Nacional, una iconografía que después veremos repetida en las escultura románica.

Fotografía del capitel antes de ser destrozado y dibujo de la escena. Imágenes tomadas de la señalética del museo

Sarcófago romano del siglo II con escenas de la Orestíada procedente de la abadía de Husillos,
hoy en el Museo Arqueológico Nacional. Imagen tomada de la señalética del museo

El capitel en la actualidad

El sarcófago procedente de la abadía de Benevívere, cerca de Carrión de los Condes, se fecha en la primera mitad del siglo XIII y muestra una notable calidad de ejecución y muy buen estado de conservación, con una iconografía muy habitual en la época: El Pantócrator con el Tetramorfos flanqueado por los apóstoles, dispuestos de dos en dos bajo arquillos apuntados, otros personajes del Antiguo Testamento relacionados con el Juicio Final y en similar disposición, una Cruicfixión y escenas del entierro y el duelo del difunto, incluyendo la que narra cómo su alma es recogida por ángeles y elevada al Cielo.


Pantocrátor y apóstoles en el sarcófago de Benivívere

En el sarcófago de santa María de la Vega, de las mismas fechas, sin embargo, sólo contiene escenas civiles y narra la muerte del caballero en un torneo y el entierro y duelo del difunto, con autoridades, monjes y plañideras.

Sarcófago de santa María de la Vega

Detalle de las “plañideras” del sarcófago de santa María de la Vega

Finalmente, en una pequeña sala aislada del resto se expone un retablo gótico, un cantoral iluminado del siglo XV y varios objetos litúrgicos encontrados en distintas excavaciones.

El cantoral es uno de cuatro procedentes del Monasterio de clarisas de Calabazanos por donación del obispo de Córdoba don Íñigo Manrique a fines del siglo XV, en tiempos de la abadesa doña María, sobrina del poeta Jorge Manrique, autor del Auto del Nacimiento de Nuestro Señor, que se considera la primera obra de teatro de la literatura española, escrita expresamente para el monasterio. Es de pergamino, con letra gótica, capitales con escenas de la Vida de Jesús y orlas de flores, animales y personajes, encuadernado en cuero con cantoneras de bronce.

Detalle del cantoral de Calabazanos

Retablo de los Palmeros de Amusco

Detalle del retablo

El retablo, incompleto y reestructurado, procede del Hospital de san Millán de los Palmeros de Amusco y se fecha a comienzos del siglo XV. Ingresó en la colección en 1947, una vez extinguida la cofradía de la institución, y es una de las escasas manifestaciones de gótico internacional conservadas en la provincia. Lo que se conserva combina pintura, con escenas de la vida de san Blas, y escultura, con dos tallas que representan al santo titular y, quizá, a san Millán.

Otros artículos de PALENCIA en Viajar con el Arte:

La villa romana La Olmeda de Pedrosa de la Vega

Otros MUSEOS:

Museo Cerralbo de Madrid

Notas:


Fuentes:

http://www.museoscastillayleon.jcyl.es/web/jcyl/binarios/312/6/MP_A4_PiezaMes_Jul_Ag_11.pdf?blobheader=application%2Fpdf%3Bcharset%3DUTF-8&blobheadername1=Cache-Control&blobheadername2=Expires&blobheadername3=Site&blobheadervalue1=no-store%2Cno-cache%2Cmust-revalidate&blobheadervalue2=0&blobheadervalue3=Portal_Museos&blobnocache=true

6 comentarios:

Antonio Banus Pascual dijo...

No me ha dejado poner el comentario anterior, pero me ha parecido una presentacion perfecta de un tema dificilisimo como son los nuseoa. Como te decia antes me vas hacer volver a Palencia enseguida. Buena semana

Sira Gadea dijo...

Pues nada, carretera y aire acondicionado y en un pispás estás allí. Muchas gracias, Antonio. Buena semana también para ti. Un beso.

enrique dijo...

Este museo es un motivo más para conocer, visitar y vivir Palencia, Castilla Alta.
Palencia es más importante de lo que su visibilidad puede dar a entender, mucho más.
Gracias Sira por traernos una vez más a Palencia a tu importante blog y por este ameno recorrido por el museo.

Sira Gadea dijo...

Gracias a ti, Enrique. Me alegra poderte traer aquí un cachito de una ciudad con la que tienes tantos vínculos familiares y de la que tanto disfruté hace unos meses. Un abrazo.

Ray dijo...

Si ya le tenía ganas a este museo, tras leer tu artículo me he decidido a visitarlo este otoño. Gracias y un abrazo, Sira.

Sira Gadea dijo...

Lo disfrutarás seguro. Un beso.